VĂłmito, Nubes y el Karma Transatlántico Dante y Luca no esperaron los ocho dĂas. Usando contactos de la familia que preferirĂan no explicar en una aduana uruguaya, consiguieron dos asientos en un vuelo con tres escalas que salĂa esa misma noche. Pero el destino, que parecĂa tener un contrato de exclusividad con el sufrimiento de Dante, les tenĂa preparada una sorpresa en la fila 24. A diferencia del viaje de seda y champagne de Elena y Micaela en clase VIP, los Moretti estaban apretujados en Clase EconĂłmica, justo al lado de los baños y frente a una madre primeriza que cargaba a un bebĂ© con pulmones de tenor y un estĂłmago muy inestable. —No puedo creer que estemos acá, Luca —gruñó Dante, acomodándose el chichĂłn contra la ventanilla—. Ayer casi me da un infarto viendo a ese Elvis de cuar

