(Bastián) Don Alfonso le disparó a Francisco Javier y este cayó desplomado, pero no murió. Los vi pelear cuerpo a cuerpo antes de acercarme a Almendra. Su padre había muerto en los brazos de ella. Aquel último acto de amor hacia su hija le daría la tranquilidad a ella de haber sido querida. O eso era lo que yo esperaba. Antonio se acercó a nosotros. Él había quedado al otro lado del local con los hijos de Roxana, a los que, según contó después, llevó a la oficina de Almendra para esconderlos. ―¿Cómo está? ―me preguntó al agacharse. ―Solo perdió el conocimiento. La sangre al parecer no es de ella, no veo heridas ―respondí. ―La ambulancia ya viene. Como todos eran amigos, estaban preocupados, pero ninguno se acercó demasiado como para quitarle el aire. Lamentablemente, ninguno de l

