Finalmente la hora había llegado para Esmeralda, estaba tan nerviosa que sus piernas le temblaban como si sufriera de un frío intenso, se miro al espejo atenta a cada detalle de su vestido blanco que estaba hecho a su medida tanto así que caía perfecto, ella no podía dejar de pensar en como Ethan le deseaba ofrecer todo lo que estaba a su disposición, no solo lo amaba ahora ella sabía perfectamente que ese amor era correspondido y ni uno de los dos estaba dispuesto a esperar un día más, suspiro y entonces se dió cuenta que era hora de salir, detrás de ella apareció el señor Beckham, su abuelo, ella estaba tan sorprendida que dió un brinco de sorpresa - ¡Abuelo! ¿Cómo se ha enterado?- el señor sonrió de lado y dijo - El Señor Armstrong hablo conmigo hoy temprano, le dije que lo mantend

