La sensación de incomodidad no se la podía quitar nadie, el muchacho simplemente se dignó a decir - sígueme- y se mantuvo todo el trayecto en silencio. Al salir se encontraron con un auto azul oscuro, con unos toques de brillo, el muchacho abrió la puerta para darle paso a Magnolia, el automóvil tenía un leve aroma a pino fresco. Por lo que había hablado con la vieja anciana, el viaje del aeropuerto a su nuevo hogar sería de unos quince minutos aproximadamente, un trayecto tranquilo y silencioso por parte de ambos pasajeros, era todo muy incómodo. Para evitar pensar en aquel silencio ensordecedor, Magnolia miraba por la ventana trasera, era increíble como una ciudad podía ser tan tranquila y silenciosa, sin duda se notaba muchísimo la diferencia entre California y Haines. Se veía iluminado y Bohemio, muy agradable para realizar una caminata nocturna, podía observar a los jóvenes en grandes grupos hablando entre ellos y jugando con bruscos empujones. La noche estaba muy estrellada y por un momento una sensación de melancolía inundo su ser, observo el reflejo de la ventana y pudo ver su larga cabellera castaña y ondulada en ella, al igual que sus grandes ojos cafés y piel pálida, jugueteo con sus gruesos labios rosas y nuevamente suspiro.
salió de su trance al sentir que el automóvil se detuvo, observó fuera de este y noto que frente a ellos había una gran casa de madera, con un patio extremadamente amplio y algunas construcciones mas allá. El conductor abrió la puerta para así dar a entender de que su viaje ya se había terminado, un poco dudosa, Lia salió de su transporte y cogió su bolso, camino lentamente a la entrada ay por primera vez tuvo en frente a aquella anciana de cara amargada. Dudo un momento en si saludar, no sabía que hacer, pues se sentía un tanto incomoda, sin embargo antes de que pudiera hablar, la anciana se le adelanto.
- Al fin nos conocemos en persona Magnolia, me temo que nunca me presente, soy Camille, digamos que la dueña del lugar, espero que el viaje no estuviera tan agotador, además te estábamos esperando para la cena, te explicaremos un poco lo que hagas hoy y mañana mismo comenzaras con tus deberes, espero estes preparada- comento la vieja acercándose a Magnolia con ambas manos tras su espalda, al estar frente a ella extendiendo sus delgadas manos de piel manchada por el sol, sonrió cortésmente para darle seguridad a la muchacha y le dio pase a que pudiera seguir con la conversación,
- Mucho gusto señora Camille, el viaje extubo bastante bien, un poco cansada, pero emocionada en verdad-
- estupendo, Doran llevara tus maletas a tu habitación, te presentare a todos una vez estemos dentro, vinieron especialmente a conocerte, sabemos que estarás aquí un par de meses, así que esperamos con ansias que puedas ser parte de uno de nosotros. Como sabrás, la especificación de la ayudantía era para una clínica veterinaria, sin embargo ocurrieron algunas modificaciones, la familia tiene el negocio de productos derivados de la leche de cabra, por lo tanto, mañana tendrás que tratar con ellas, no será directamente curar enfermedades cosas por el estilo, más bien será un cuidado distinto, acompañarlas y estar al pendiente de sus necesidades. Los osos han estado un poco inquietos últimamente, hemos perdido algunas cabras en el camino y eso a hecho que la producción baje, pero no te preocupes de esos osos, mis nietos harán ese trabajo. Tengo entendido que también debes asistir a una escuela mientras te encuentras aquí, así que serás enviada con los chicos en la mañana, todos los detalles te los entregara Doran, horarios, lugares y tareas, quiero que te sientas cómoda. No se permiten animales dentro de casa, ni tampoco perfumes o lociones con un aroma muy llamativo, más que nada, por situaciones de salud- Mientras Camille le indicaba todas estas instrucciones a Lia, se encontraban caminando dentro de la casa, al cruzar la entrada principal te recibe un pasillo lleno de retratos de cada uno de los familiares, era un tanto tenebroso, pero muy llamativos. prácticamente todo era de madera decorado con tonos rojos como alfombras y cortinas, el aroma a pino fresco también inundaba sus fosas nasales, curiosamente el mismo aroma que el automóvil tenía.- Bien, quiero que te duches y bajes a comer, todos estarán esperándote, la familia es grande y están ansiosos de conocerte, te esperamos abajo-
Magnolia con paso rápido subió las escaleras y se encontró con una puerta de roble oscuro, sabía que esa no era su habitación, más bien era la que estaba a un lado, entro sigilosamente como si no quisiese que se dieran cuenta y encontró sus maletas a un lado de la cama. Observó que tenía una gran ventana, al acercarse noto que la vista era sin duda espectacular, dejaba ver una parte de la laguna y seguramente los corrales de algunas cabras que estaban por ahí, el frio comenzó a calar sus huesos y rápidamente decidió ir al baño para darse una ducha. La casa constaba de dos pisos, al parecer cada habitación con un baño personal, en la planta de abajo se encontraba la cocina, comedor, living y un baño más, mientras que el segundo piso solo contaba con las habitaciones. Dejaba que el agua caliente recorriera su cuerpo mientras restregaba un jabón sobre este, se relajó completamente, el viaje fue agotador y ahora debía conocer a toda la familia Collin, seria sin duda una noche un tanto ajetreada. Nuevamente una sensación de sentirse observada le saco de su trance, miro en dirección a la puerta y podría haber jurado que bajo de esta desapar4ecio una sombra rápidamente, curiosa termino su ducha rápidamente y salió de la habitación. El silencio reinaba, no había absolutamente nadie, negó en su interior y comenzó a buscar algo que ponerse, para poder bajar a la cena.
Se escuchaba una tenue música que proviene de la sala, al igual que un murmullo de voces, un poco nerviosa modio su labio inferior y interrumpido en la habitación. Las personas hablaban entre ellas y se servían copas de vino, tal vez habían unas veinte en total, carraspeo un poco la garganta y noto como todos los ojos se posaban en ella. Sonrió amablemente mientras bajaba el último peldaño de la escalera y se dignó a decir su primera palabra un tanto nerviosa, sin embargo fue interrumpida por Camille.
- Collins, ella es Magnolia, una alumna que realizara su ayudantía con nosotros, así que por favor, denle la bienvenida-
Hombres, pensó Lia, la mayoría eran hombres altos y fornidos, o mujeres delgadas y con una mirada afilada, gente que se veía extremadamente elegante y fina para su gusto. Casi todos en pareja, con un aura muy dominante o sumisa, algunos no se pueden distinguir. Iba a tomar una de las copas de vino que uno de los camar4eros estaba entregando cuando una voz gruesa interrumpió su acción.
- Señorita Magnolia, es un gusto verla finalmente-