CAPITULO 32. El día había llegado, hoy tendría que ir a los juzgados había pedido permiso en el trabajo para asistir, estaba nerviosa, no sabía que esperar ni que pasaría en ese lugar, mis manos temblaban cuando iba en el taxi la cita era para las 8 de la mañana y ya eran las 7:30 y había algo de tráfico, no podía dejar de mover mi pierna de manera involuntaria, porque no sabía que pasaría y eso podía cambiar el futuro de mis hijos. Llegué con 5 minutos de anticipación, encontré la sala rápido ya que afuera de ella estaba parado Eryx con su abogado, y mi abogada estaba a un lado con su celular, Amara me la había recomendado y esperaba que hiciera bien su trabajo ya que sus honorarios me dejaron las cuentas en 0. -Señorita Davis- saludo ella cuando me vio causando que Eryx fijara la mira

