Capítulo 15 Estoy intranquilo sin saber nada de ella. Lo peor de todo es que no puedo ir a su apartamento porque entonces me encontraría con la maldita perra y no quiero ni verla en pintura. Decido salir de la empresa y esperarla frente a su edificio, escondido dentro de mi carro. No me importa permanecer allí durante una semana si al final voy a poder verla y aclarar las cosas con ella. Subo a mi convertible y en pocos minutos me encuentro allí, como una especie de acosador al asecho. Las horas pasan y aún ella no aparece. Los celos se esparcen a través de mis venas como hiedra venenosa, asfixiándome y volviéndome loco de ira. Miles de ideas comienzana dar vueltas en mi cerebro, de ella y ese maldito poniéndole las manos encima. Busco mi celular para hacer una nueva llamada, pero su

