Mi madre llora y mira a los lados con nerviosismo, nunca la había visto así y me duele, me duele verla tan vulnerable, ella no es así, está dolida y angustiada. Limpia sus mejillas con disimulo. —Está nervioso, quiero creer que es eso. —No entiendo nada—digo mientras cierro tras de mi la puerta del pequeño apartamento. Mira todo con asombro y asco. —El lugar es seguro—digo rápido. Afirma y baja la mirada. —Rigoberto ya se fue, puedo llamarlo, yo… —Madre, esto es seguro, está limpio, y es lindo. El apartamento tiene dos pequeñas habitaciones, una cocina con comedor integrado que conecta a la sala por una pequeña barra, pequeño pero con lindos muebles y decorado lindo, ahora que puse algunas cosas que encontré en un armario. Ella parecía muy arrepentida de pedirme ayuda. —Sí, supon

