+++ Estaba en la cocina, organizando algunas cosas cuando escuché la puerta principal abrirse. La abuela había llegado de hacer las compras, y un muchacho joven la acompañaba, cargando varias bolsas. —¡Hola, abuela! —dije, acercándome para ayudarla—. Déjame ayudarte con eso. —Gracias, este joven me ayudó a cargar todo —respondió la abuela, sonriendo. El muchacho, de unos veinte años, dejó las bolsas en la mesa y nos saludó con una sonrisa tímida antes de despedirse y salir. Comenzamos a desempacar las compras, colocando las verduras en la nevera y los productos en la despensa. Mientras lo hacíamos, sentí que era el momento adecuado para hablarle a la abuela sobre mis planes. —Abuela, hay algo que necesito contarte —dije, tratando de sonar tranquila. No quería hacerlo, pero después d

