—¿Podemos pensar muchas cosas? —No voy a negar que me atraes, pero… —Shhh, no digas nada más. Nuestras miradas se encajaron, y casi me estremecí por la punzada de atracción que silbó en mi pecho. —No puedo, ella es una… Me miró tanto rato en silencio que no sabía si iba a terminar respondiendo. Sus ojos se oscurecieron. —Ella no es nada en mi vida, fue y se terminó. —¿Qué quieres de mí? —Todo de ti, si quieres no le pongamos nada a esto, dejémonos llevar. ¿Qué? —¿Qué? —Oh, vamos, te propongo algo abierto, sin compromisos o quieres ser mi novia, pero antes tienes que terminar con ese… —Novia —repetí, sintiendo que las palabras rodaban en mi boca y mi cerebro. Me gusta la idea de sexo sin ataduras, bueno, sería buena estrategia para que mi hermana la dog pueda sentirse como me h

