+CLARA+ El auto avanzaba, y las luces del pequeño pueblo iban desapareciendo a medida que nos acercábamos al hotel. Todo se sentía surreal, como si mi vida se hubiera convertido en una película que no había pedido protagonizar. Hace apenas unas horas o día, yo era la chica que servía café en la cafetería del pueblo, con una vida tan simple que casi resultaba monótona. Pero todo cambió el día que Sandra me pidió que me hiciera amiga de su hermana Sophie. Recuerdo que al principio no lo entendí del todo. ¿Por qué necesitaba alguien como yo para vigilar a su propia hermana? Pero Sandra tenía sus razones, y cuando me ofreció algo más que una simple amistad, mi vida dio un giro que ni en mis sueños más locos habría imaginado. De repente, el café se volvió un lugar demasiado pequeño para mí, y

