Afortunadamente pasó la noche y sobrevivió la yegua. Charlie no pudo evitar de ninguna manera el que Calixta durmiera junto a ella abrazada prácticamente. El la observaba de lejos y se le estrujaba el corazón. Cuándo se despertaron y la yegua se puso en pie la felicidad de Calixta fue extrema. El quiso acercarse pero ella siguió rechazandolo. Lo detuvo en seco. -Te dije que no quiero hablar todavía contigo- dijo poniendo su mano frente a él para detenerlo. Y concluyó - Charlie me llevo a la yegua- él quiso retenerla -¡No puedes llevártela!- afirmó Ante lo que ella respondió -No me importa, si es necesario pondré a mis abogados, yo me la llevo, no voy a dejarla aquí para que la terminen de liquidar...- El no pudo hacer nada. Solo miró impávido como venía el remolque para llevarse

