Hyden se quedó inmóvil. Como si por un segundo no hubiera entendido. Como si necesitara que alguien más confirmara lo evidente. —¿Qué te pasa, tonto? —le preguntó John, a baja voz mientras aplaudía junto a los demás—. ¿Por qué no te acercas? Te escogió a ti… —¿Eh? —es lo único que puede vociferar, y mira a ambos lados, confirmando que no hubiera señalado a alguien más. Pero no. Todas las miradas estaban sobre él. —Hyden… —insistió John, esta vez sin dejar de sonreír hacia el frente—. Muévete. Un leve empujón en el brazo terminó de sacarlo del estado en el que estaba. Hyden inhaló profundo, como si necesitara aire para poder avanzar. Y entonces… dio el primer paso. El sonido de los aplausos llenaba el salón, aunque él solo podía fijarse en ella. La vio bajar del escenario, y, insti

