El salón explotó. Literalmente. Las voces se elevaron. Los murmullos se convirtieron en conversaciones abiertas. Las risas, los comentarios, los cálculos… —¡Inscripciones! —¿Dónde están los formularios? —¿Cuáles son los requisitos? Varias personas comenzaron a moverse hacia la salida casi de inmediato. Otros se acercaban a la tarima. Otros… simplemente observaban, evaluando. Midiendo. Calculando. Como si Paula ya no fuera una mujer… sino una oportunidad. *** Hyden la miró por última vez, esta vez con rabia, con ira. Se acercó tan rápido como pudo a ella, interceptándola mientras bajaba de la tarima. La observó directamente, sin máscara, porque ambos se la habían quitado; era como si los dos supieran que enfrentarse cara a cara sería inevitable. —¿A qué pretendes? ¿Acaso te

