Hyden no durmió esa noche. Tampoco la siguiente. Ni la que vino después. La desaparición de Paula lo tenía estresado, pero algo más atormentaba su cabeza, y era la noticia del matrimonio entre Carolina y Lucas, que seguía clavada en su mente como una espina absurda que no lograba arrancarse. Recordó el día en el hospital, cómo parecía tan tranquila mientras él se arrepentía por creer que la había engañado. Tenía una mezcla amarga de orgullo herido, incredulidad y rabia consigo mismo. Ese ego de macho que antes tenía ahora sí estaba completamente roto. Se sentía ridículo, confundido, vacío. Pero por encima de todo eso, había algo que sí tenía claro: necesitaba encontrar a Paula. Necesitaba verla. Necesitaba hablar con ella aunque fuera una sola vez más. A la mañana siguiente se presen

