—¿Lograste localizar a John? —preguntó Hyden a Eleazar. —Sí, señor. Justo acaba de llegar a su oficina. —¿Y por qué aún no está aquí? —Dijo que tenía mucho trabajo. —¡Ja! —Hyden se levantó de inmediato y, sin dudarlo, atravesó el pasillo e irrumpió de forma abrupta en la oficina de su mejor amigo—. ¿Se puede saber qué rayos pasa contigo? ¿Por qué no contestas mis llamadas? ¿Acaso estás evitándome? —¿De qué hablas? —John intentó mantener la calma, mientras organizaba unas carpetas, que no dejaba de ver, por miedo a enfrentar a su amigo. —¿De qué hablo? Desde que te pedí que te acercaras a Sandra, no te he vuelto a ver. Incluso ahora ni siquiera me das la cara. ¿Acaso me ocultas algo? —¡Claro que no! —Lo mira por unos instantes de forma abrupta y apenas sus ojos se cruzan con los de é

