Alena El fin de semana había llegado, estaba preparando todo para la llegada de la familia de Evan, su hermana venia para almorzar con nosotros, también vendría su pareja y por supuesto los padres de Evan, le sentía un poco nerviosa pues aunque ya conozco a sus padres esto se siente ya más formal. Mis bebés descansan en la pequeña cuna que Evan puso en la sala, el dijo que era mucho más cómodo para ellos y no quise discutir nada con él, así que reacomodo algunos muebles y dejo esa pequeña cunita ahí para que yo pudiera tener más cerca a mi bebés. Ya me estaba acostumbrando un poco a la rutina de mis bebés, despertaban de tres a cuatro veces por la noche, los primeros días si, se me hicieron difíciles, sumándole el dolor de mis pechos, pero yo soy feliz con mis rayitos. —¿Necesitas

