Después del beso apenas pude dormir, y para cuando lo hice los primeros rayos de sol ya aparecían en el firmamento. Desperté pasado el medio día y me sentí horrible, porque nadie me había despertado! ahora todos pensarían que era una vaga y una perezosa.
Baje a desayunar pasadas las doce ya en vez de desayuno fue el almuerzo.
Después de comer me senté en el sillón que había debajo de la ventana y deje volar mi imaginación.
— Isabel, podemos hablar de lo que paso a noche—
— No te preocupes ya lo he olvidado, no sientas culpa por ello—
— Es que en tu inocencia, porque tengo ganas de decir ignorancia, no ves que yo no me arrepiento que disfrute de ese beso, tanto que tuve que apartarme de tu lado para no hacerte mía en ese mismo instante—
Hacerme suya, en que modo? Repasó sus palabras en mi mente otra vez.
— Lo siento, solo es que pensé que te arrepentiste—
— No, eso nunca, fue nuestro primer beso como marido y mujer—
Pasamos la tarde juntos cogidos de la mano, y hablando de cosas triviales. De nuestra infancia, de nuestras travesuras y de las cosas que nos gustan, es la primera vez que de verdad me he sentido feliz aquí.
Después de cenar subimos al dormitorio, cojo mi camisón y voy hacia el baño.
— Puedes cambiarte aqui—
— Pero hay mucha y luz y ayer dijiste...—
— Olvídate de lo que dije, no tienes porque esconderte—
Comienzo a quitar mi vestido y veo como el no deja de mirarme, me quedo con la camisola y no sigo.
— Por qué paras?—
— James tapa tus ojos por favor—
Este da un gruñido pero pone las manos sobre sus ojos, aún así no me fío de él, me doy la vuelta y si ve algo solo será mi espalda y mi trasero. Hay dios que vergüenza me pongo el camison lo más rápido que puedo.
Me volteo y él está con los ojos abiertos.
— Has hecho trampa, me has mirado mientas me cambiaba—
— Solo un poco, tienes un lunar muy bonito justo donde termina tu espalda y comienza tu...—
— No digas eso es vergonzoso—
El se echa a reír y se tumba en la cama, me arropa y apaga la luz. Cierro mis ojos pero no consigo dormir.
— James estás dormido—
— Si, venga duermete—
— Si estuvieras dormido no hablarias conmigo—
— Está bien, que te preocupa Isabel—
— Me preguntaba si podrías darme otro beso?—
Mis últimas palabras son casi un susurro, tapo mi cara con vergüenza.
El destapa mi rostro y acerca sus labios a los míos, pero está vez es diferente comienza a moverlos y abre mi boca con su lengua. El beso se profundiza y se vuelve diferente. Después de un rato se separa de mi.
— Quiero más...—
— Por hoy ha sido suficiente—
— Pero por qué? A mí me ha gustado, acaso no lo he hecho bien, puedo mejorar si eso te preocupa, es que nunca antes me habían besado— digo ruborizada.
— Isabel que voy a hacer contigo! no sabes lo bien que lo has hecho. No solo me ha gustado, me ha encantado. Me encanta saber que soy el primero y el último. Pero todavía no estás preparada—
— Preparada? Para que?—
— Isabel, a dormir— dice usando otra vez ese tono de voz que tanto me desagrada.
Me despierto otra vez tarde, pero bueno que demonios me pasa, tengo que hablar seriamente con James no solo cierra las cortinas una vez me he dormido sino que también les dice a las chicas que no me despierten.
Cómo con James, este me dedica sonrisas cómplices, me siento extraña a su lado, no se que es lo que siento pero me gusta. Hasta olvido mi enfadado de esta mañana.
— James podemos montar a caballo hoy?—
— Y que pasa con tu flor?— dice sonriendo.
— No debí habértelo contado ahora te mofas de mí—
— No, no es eso Isabel solo que es gracioso—
— No lo es, no sé dónde le ves tú la gracia—
— Cuando descubras qué es a lo que se refería tu madre ya te parecerá gracioso—
— Pues ya que tanto sabes, ilustrame pues...—
— No, no soy bueno con la explicaciones, eso te lo tendría qué explicar una mujer—
Me levanto de la mesa enfadada, y salgo de la habitación.
— Isabel espera lo siento de verdad, pero es que es algo incómodo para mí de explicar—
— Soy una idiota, no debí consumar el matrimonio contigo ahora tendré que aguantar tus mofas el resto de mi vida...—
— Y cuando exactamente consumamos el matrimonio tu y yo—
— No seas ridículo, lo sabes muy bien, que crees que paso anoche—
— Eso no es consumar el matrimonio Isabel— dice sin poder dejar de reírse.
Si antes estaba enfadada ahora me siento estúpida y llena de rabia. Por qué todo es tan difícil porque a mí nadie me ha explicado nada.
Subo al dormitorio y me encierro con llave.
— Isabel déjame entrar por favor—
— Crees que soy idiota sigo escuchando tu risa—
— De verdad que lo siento pero es que no lo puedo evitar—
— No te voy a dejar entrar, por favor déjame sola—
Tras un rato de insistencia al fin se marcha, después de unas horas sola estoy más calmada y bajo a cenar.
— Isabel perdóname te explicaré todo lo que quieras saber—
— Lo dices en serio—
— Así es, después de cenar te lo explicaré todo—
Después de la cena damos un paseo por los alrededores de la casa, la noche es fresca pero no demasiado.
— Qué quieres saber?—
— Qué es la flor?—
Este da un suspiro y detiene su paso un momento.
— Sabes que tú y yo somos diferentes ahí abajo verdad?—
Yo siento con la cabeza.
— Has observado esa parte de ti alguna vez—
— Eso es grosero y vergonzoso James, no es adecuado hablar de eso contigo—
— Tu eres la que querías saber—
— Está bien continúa—respondo avergonzada.
— Tienes dos aberturas por decirlo de alguna manera, por una de ellas expulsas la orina y por la otra...—
— Por la otra que? No sigas ya se lo que se expulsa—
— No, esa no. Hay otra antes. Digamos que esa es la que contiene tu flor. Es como una capa de piel que indica tu pureza. Una vez rota has perdido tu virginidad, entiendes—
— A medias...—
— Isabel por qué me pones las cosas tan difíciles, no te imaginas lo complicado que está siendo para mí hablar de estas cosas contigo—
Pues yo no lo veo tan difícil, solo que no me has dicho para que sirve esa abertura, ni por qué es tan importante que no se rompa.
— Entonces no podré montar a caballo—
— Claro que podrás—
— Y si se rompe esa piel de mi interior ya no seré pura—
— Hay Dios!—dice tapando su rostro con sus manos.
— Ves a aquellos perros—
— Si uno de ellos está montado sobre el otro—
— Pues digamos que están casados y están consumando el matrimonio, el macho a roto la piel de la hembra y ahora está en su interior—
— En su interior— miro a James y este mira hacia la parte baja de su anatomía.
— Eso es asqueroso, tu y yo no vamos a consumar el matrimonio jamás—
— Y menos mal que no te he dicho que la primera vez duele— dice riendo.
— Lo que me faltaba entonces—
— No es malo, es normal y natural que ocurra y además es placentero—
— No creas que me vas a convencer por qué no lo conseguirás—
— Sabes que es tu deber de esposa, cumplir con tus deberes...— dice sonriendo de nuevo.
— Pues ya me puedes repudiar entonces— respondo enfadada.
— Isabel si algún día queremos tener hijos esa será la única forma de hacerlos— dice ya con el semblante serio.
— Eso no es verdad, solo lo dices para hacerme cambiar de opinión—
— Puedes preguntarle a quien quieras...—
— Yo... yo no sé que pensar, es demasiado para mí—
— Ves porque no quise seguir con los besos ayer, sabía que no estabas preparada y que te ibas a asustar—
Volvemos al interior de la casa, subimos al dormitorio y me cambio en el baño, James no parece enojado, mas bien sonríe.
Me meto en la cama a su lado y dejo un beso sobre sus labios, el beso se vuelve agresivo y necesitado. Y como suponía después de un rato él vuelve a separarse de mí.
— Podemos besarnos sin tener que hacer eso—
— El problema es que si sigo para mí es doloroso—
— Doloroso, por qué? si no lo hacemos no duele.—
— Mmm...—dice y se tapa la cabeza con la almohada.
— Por qué haces eso?—
— Isabel mi virilidad duele porque necesita llegar hasta el final, a mi no me duele hacerlo solo te dolerá a ti la primera vez. Y ahora sí me disculpas tengo que aliviarme y no preguntes más porque ya te he respondido hoy más preguntas de las que me gustaría...—dice levantándose de la cama y encerrándose en el baño.