No pierdo la esperanza, se que lo mejor está por venir... Porque después de tanto sufrimiento algo bueno llegará para demostrarme que cada herida valió la pena. Los días pasaron y con ellos las semanas cumpliéndose el mes de la muerte de mi esposo. Con ese mes también había cumplido mi primer periodo de luto, ya podía salir a la calle y asistir a reuniones sociales si era mi deseo. Las cartas comenzaron a llegar, casi toda la sociedad londinense estaba interesada en conocer a la marquesa viuda, una niña de apenas dieciocho años que se había convertido en una de las personas más ricas de toda la ciudad. No confiaba en nadie y pensandolo bien creo que jamás lo haría. Cogí una de las cartas y la leí. Está era de una vieja baronesa en ella me invitaba a tomar el té, en la tarde. Necesitab

