— Aún no se lo has dicho?— — No, se lo diré la mañana de Navidad ese será mi regalo, tu crees que estará feliz?— — Y por qué no debería estarlo? Ya te adelanto que lo estará— responde Madeleine sonriendo. — Señora acaban de llegar dos carruajes— dice una de las chicas del servicio interrumpiendo nuestra pequeña conversación. Estás deben de ser mi suegra y mi cuñada, James ha salido al pueblo por lo que me toca recibirlas a mi, bajo hasta la planta baja y salgo hasta la entrada de la casa, allí veo como baja mi suegra y detrás de ella aparece una mujer rubia con un niño entre sus brazos. Unos pasos por detrás un hombre moreno les sigue el paso. — Isabel te veo muy bien, me alegro que hayas dejado de usar ese horrible vestido gris— Creo que no lo ha dicho con maldad, más bien creo que

