Miro a Nero tirando en mi cama. No lo puedo negar, es guapo el jodio, pero no voy a caer otra vez en su juego. Yo amo a Andrea. Se pasa la mano por su pelo n***o, dejando que los músculos de su brazo se marquen bajo la camisa, que tiene remangada hasta su tatuaje de Santa María de la Victoria. Si supiera lo que me gusta esa escultura... Pero no voy a dejar que me gane. Voy hasta donde han dejado mi maleta, dejo a Viki en el suelo y busco mi pijama. No lo encuentro. Yo misma metí un conjunto de jersey y pantalón de franela rojo y blanco, muy calentito, pero no está. En su lugar hay varios camisones de tirantes, de satén n***o y rojo. Miro la habitación y me doy cuenta que la chimenea está encendida, estoy empapada y no siento frio. El Nero Maquiavelico ha vuelto y no quiero volver a caer en

