Christian
Paso el pulgar por mis labios, no puedo sacarme de la cabeza a Aubrey, ella está en verdaderos problemas y ni siquiera me deja ayudarle, es terca, pero espero que esto no le lleve a tener un triste final.
Miro la ciudad desde mi oficina, he pedido que reordenen todo, Aubrey puede seguir adelante, pero a mí me costara bastante olvidarla a ella. Me causa curiosidad el saber el porqué de su regreso, aunque tengo una idea de por dónde va esta situación, y si estoy en lo correcto ella no cambiara de opinión. Tocan la puerta, pero ni siquiera me molesto en voltear. Necesito pensar y en esto momentos no quiero a nadie cerca.
—Señor. Una señorita desea. — la puerta se abre completamente y escucho unos tacones, y sé que es ella.
—No necesito presentaciones, Christian me conoce muy bien—con una media sonrisa de arrogancia volteo a verla, no esperaba que viniera tan pronto a mí.
—Agatha...— reclino la silla para acomodarme, mientras ella me mira sonriente— puedes retirarte— miro al chico detrás de ella que al escucharme sale y cierra la puerta. Agatha se acerca a pasos lentos a mi escritorio, toma la pequeña bola de cristal sobre la mesa y juega con ella entre sus manos.
—Christian...que gusto me da verte, quien lo iba a decir. El niño problema al mando de este gran imperio. — lanzando la bola vuelve a atraparla en sus manos— como te ha cambiado la vida.
—¿Qué quieres Agatha? ¿Qué haces aquí? —
—Quería hacerle una visita a un viejo amigo, ¿que no puedo hacerlo acaso? —acercándose peligrosamente pasa su dedo por mi escritorio lentamente hasta quedar frente a mí. Sigue siendo la misma, solo que el odio en su mirada es aún mayor.
—No juegues conmigo gata, dime que quieres.
—¿Recuerdas porque me llamaban así? — sonrió mientras ella corre mi silla para colocarse entre mis piernas.
—No me pregunto por qué...—siento sus manos sobre mi pecho y tomando sus muñecas la aparto de mi—Que quieres, y cuidado conmigo...que no repito dos veces.
Sonriente se aparta de mi para sentarse en mi escritorio—Sé que odias a Aubrey tanto como yo...esa imbécil nos jodio la vida a ambos, y a diferencia tuya...yo si voy a cobrarle lo que me ha hecho.
—¿A ti quien te dice que no he hecho nada? —abriendo sus piernas se sienta sobre mi regazo sonriente.
—¿Sabes que por eso me encantas Christian? Sé que tienes los objetivos claros como yo. Solo necesitas una ayudita extra—coloco mis manos en su cintura y apartándola de mi me levanto de la silla.
—Mantén tus garras lejos de mí— ella se sienta en mi silla mientras yo me alejo de ella.
—Estas tan tenso cariño...antes lo disfrutábamos mas.
—Antes, cuando éramos críos y solía calentarme con cualquiera— su sonrisa desaparece, he tocado su ego.
—Venga, dejémonos de charlas inútiles y lleguemos a un trato, quiero acabar con Aubrey y tú vas a ayudarme.
—¿Y qué te hace pensar a ti que voy a ayudarte? Trabajo solo, lo siento—
—Vas a ayudarme porque sabes muy bien que nadie más entenderá el odio que le tenemos a esa cría.
—¿Y que gano yo? —ella sonriente me mira con inocencia.
—La tendrás como siempre quisiste—
—¿Y tú que ganas? —
—Ya veré yo que gano, eso es asunto mío, entonces Christian... ¿volvemos a unirnos? O tengo que destruirte a ti también, sé muy bien cuál es tu punto débil. — me acerco rápidamente antes de que pueda alejarse, y tomo su cuello sin lastimarla para mirarla fijamente.
—Escúchame bien gata, conmigo no juegos o te saldrá caro...—cojo su mandíbula acercándola a mí— muy caro Agatha, asique vamos a dejar las reglas claras. No vas a tocarla sin mi consentimiento.
—Olvídalo—aparta mis manos y me mira molesta.
—¿Quieres me ayuda? obedéceme, necesitas dinero Agatha...no tienes donde caerte muerta, asique no me jodas, no me desobedezcas y tendrás lo que quieres.
—¿Cómo sé que me puedo fiar de ti? — sonrió sentándome en el borde del escritorio.
—No lo sabes, solo hazlo—
—Sigues siendo mi favorito Christian—acercándose peligrosamente, se inclina y esa rápidamente mis labios para apartarse— ¿puedes contestar las llamadas? odio que me dejen en espera.
Sin más sale de mi oficina para dejarme a solas, con la rabia, el deseo y un extraño sentimiento, ¿podría tenerla como yo quiero? Que va. Ese idiota no la merece, ni siquiera está cerca de lo que ella necesita, pero no puedo pasar por encima de lo que ella considera le hace feliz, además ese niño ha llegado y no quiero que pague por cosas que no deberían afectarle, no voy a repetir la historia para él. Miro la ciudad otra vez, pero ahora es diferente, tengo la opción de tenerla para mí, ¿deseo lastimarla? ¿realmente lo deseo?
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Aubrey.
Gunther me mira desde el sofá, en la pequeña sala de lectura en el centro de nuestra habitación, que se une con el vestidor, es mi espacio favorito de nuestra casa. Me mira, pero yo estoy perdida en mis pensamientos.
¿Quién puede estar merodeando por nuestra casa? Ni siquiera necesito preguntármelo, estoy segura que es ella. Me equivoque antes en el pasado, Christian fue un error y ella fue el segundo. Las cosas jamás salieron como yo las planee y creí haber dejado esta parte en pasado, pero nuevamente me equivoque. Miro hacia la cuna de Aiden en la otra habitación, el sigue dormido, increíblemente. Me siento más tranquila al saber que el está ahí, creo que puedo solucionar esto, pero viendo lo lejos que está llegando comienzo a preocuparme.
Me preocupa, se lo peligrosa que puede ser, y no tengo intenciones de poner en peligro a mi familia. Siento la puerta de la cocina cerrarse y mi corazón late rápidamente, si ella tan solo se llegaba a acercar a mi familia lo iba a pagar muy caro.
—Aubrey ¿puedes decirme que te ocurre? — dejo el libro que he tomado y le miro confundida, aunque en el fondo sé muy bien de que está hablando.
—Nada, solo estoy leyendo—
—Aubrey, sabes que me jode que me mientas, no me digas que no te ocurre nada cuando veo claramente que no es así.
—Gunther... no quiero hablar, por favor— él se levanta del sofá y se acerca hasta mí, colocándose en acuclilla para mirarme.
—¿Sabes que pasa Aubrey? ¡Que siempre es lo mismo, soy el último en enterarme de lo que te ocurre, joder Aubrey! soy tu chico! —
—Que no me ocurre nada! —el menea la cabeza con una sonrisa de cinismo en el rostro, mientras menos sepa más le protejo.
—¿nada? Pues a mi me parece que te ocurre bastante, estas rara, distante, callada, no me digas que no te ocurre nada, te conozco mejor que a ti misma.
—Pues resulta que no me conoces tan bien como tu piensas—el se queda en silencio mirandome sorprendido.
—¿No te conozco? entonces dime Aubrey, dime quien eres realmente porque no te estoy entiendiendo.
—por favor Gunther.. no me preguntes mas—suspiro agobiada, y se levanta mirandome algo cabreado.
—Vale, como quieras— se levanta para apartarse de mi, y me siento angustiada, otra vez esto es lo mismo.
—Gunther...—el me mira cabreado.
—No, Aubrey, escucha, no soporto los secretos entre nosotros, son esas mierdas las que siempre nos hace joder la relacion, asique si tienes algo que decirme, dimelo ya.
—Yo no solo le jodi la vida a Christian— me mira sin entender lo que estoy diciendo.
—¿De que hablas? —
—Yo.. menti cuando dije que, dije que solo habia ocurrido una vez, en el orfanato, el..tipo a cargo..nos obligaba a otras cosas— su rostro cambia rapidamente de cabreo a ira, dolor, me mira con genuina preocupacion.
—Dime que te han hecho Aubrey, dime que ocurre— no puedo evitar las lagrimas al recordarlo, al pronunciar las palabras, yo no entiendo com existen personas como ellas en el mundo.
—El... traia a otros a vernos, y nos pedia..nos pedia que hicieramos cosas para complacerles..siempre un grupo, casi siempre el mismo..—miro las manos de Gunther que han formado un puño, sus nudillos blancos, su cuerpo tiembla— La chica..la chica que vino a casa el otro dia, no es mi amiga Gunther.. ella es una de las chicas que estaba en el orfanato junto a mi, el siempre tenia una favorita, pero la que estuvo mas de dos años seguidos junto a el, era ella, era mayor que nosotras, siempre nos elegia para complacerlo a el. Cuando yo abri mi boca...el se fue para..escapar de lo que tenia que pagar, ella, ella estaba enamorada de el, tiempo despues supe que habia quedado embarazada un par de veces, no me preguntes que ocurrio porque no lo se y no quiero imaginarlo...ella prometio vengarse por lo que habia ocurrido, pero yo no pense que..yo..
Gunther se acerca a mi, sus brazos me rodean con fuerza, pero se que esa furioso por dentro— por que...—se queda en silencio intentando buscar las palabras correctas— por que mierda Aubrey.. dime por que no me dejas, no me dejas ayudarte, no me dejas protegerte, crees que puedes hacer todo sola pero me tienes a mi para descansar, carajo Aubrey... no sabes como desearia quitar todo eso de tu mente.
Me aferro a su cuerpo, si el supiera que no hay nada que me haga sentir mejor que estar cerca de el—No podemos cambiar lo que fue, podemos mejorar lo que es, y tengo miedo de que ella pueda lastimar a Aiden o a ti.
—¿esa mujer? No va a tocar a Aiden— me aparto para mirarle con las mejillas empapadas en lagrimas.
—Tu no la conoces Gunther, ella puede ser realmente astuta, y lastimar si asi lo desea..—
—Pareciera que no me conocieras cariño...ni a mi ni a mis hermanos, no dejaremos que nada les ocurra.
—¿Y a ti quien te protege? no me podria perdonar que algo te ocurriera Gunther—mis lagrimas vuelven a caer, y con ternura atrae mi rostro hacia el para besar mis mejillas empapadas.
—No me obligues a hacerte entrar en razon Aubrey, no me obligues a tener que rogarte que me cuentes lo que por confianza deberias decirme, dejame ayudarte, deja que alguien cuide de ti alguna vez en la vida.
—Siento que voy a perderte Gunther— el me mira sonriente y niega con la cabeza.
—No hay posibilidad, una vez tuyo, no hay vuelta atras con un Haider, estas condenada a una vida conmigo, te lo advertí y no quisiste escucharme— intento sonreir, pero se lo que digo.
Ella no era como christian, el tenia un buen corazon a pesar de la rabia que le invadía, ella no respetaba nada, no tenia códigos, solo una venganza que pensaba llevar a cabo. Y que para mi mala suerte, no tenia forma de ganar.