23. Mi mayor pecado. Reid. Con los sollozos de Willa aún retumbando dolorosamente en mis oídos, voy hasta el punto de encuentro donde Killian me citó. Es una pequeña tienda de trajes de baño que mi madre solía visitar. Justo al fondo, a mano izquierda, hay un pequeño camino costero donde una enorme roca oculta el sitio en el que Killian y yo solíamos escondernos a fumar hierba mientras ella hacía sus compras. Decir que me siento ansioso por verlo es poco. Mi hermano es la única familia que me queda, y aunque se niegue a aceptarlo, me importa. Diablos, él es la única razón por la que me mantuve en movimiento tantos años después de la muerte de nuestros padres. Después del accidente que cambió todo, lo único que me mantenía en pie era Killian. Necesitaba reivindicarme, devolverle lo que l

