Despierto, noto que seguimos en la habitación de invitados de los gemelos, suspiro y miro a Dom acostado a mi lado, luce bastante tranquilo, uno de sus brazos cubre sus ojos, ¿hay algo en este hombre que no me resulte sexy? Su barba delineada contornea su rostro perfecto, por un momento me muerdo el labio, veo como respira de forma rítmica y pausada, está cómodo, tanto que me apena realmente el despertarlo, pero tengo muchísima hambre o mejor dicho, tenemos, trago en seco y tímida llevo mi mano a su rostro acariciándolo, su barba pica un poco en la yema de mis dedos —Dominick, ¿estás despierto? — Noto que mueve sus dedos, así que insisto, de verdad si conociera la casa no dudaría en ir yo misma por algo de comer, pero es la casa de mis cuñados y no se como reaccionen al verme invadiendo

