La hora al fin llega, una molesta alarma comienza a sonar, Dom quiso programar mi móvil, aunque le dije que no era necesario, Agata está más sincronizada que reloj suizo para su hora de comer, estoy sentada con ella en brazos, Dom al fin se levanta a desactivar el aparato infernal, por primera vez en mi vida lo veo adormilado y con dificultad para levantarse como una persona normal, se estira y frota su rostro con ambas manos, su mirada va a mi —¿Qué haces despierta nena? — —Esta pequeñita come cada tres horas, su llanto me despertó— —¡Wow! o tienes oído hipersensible o yo caí como tronco— —Yo digo que es la segunda— —¿Sabes? Te ves muy hermosa de mamá, es bastante bello ver como la alimentas con tanta ternura reflejada en tu rostro— —Gracias— Se acerca a mi rodeando la cama y me be

