Elisa ronca de lo lindo a mi lado, y yo…bueno, me desperté a las cinco de la mañana con la pesadilla de siempre. Hoy es martes, y esta semana estaré sobrecargada de trabajo, así que es mejor que me levante de una sola vez. Tendré que ir al Tribunal y cruzar la ciudad cuantas veces se le ocurra a mi jefe de prácticas. Y luego, volver al Estudio. Benjamín tendrá varias reuniones, pero se comprometió a trabajar conmigo en cuanto llegara. Como siempre, a eso de las tres de la tarde, llega con café y comida. E insiste para que me la coma. Son galletas con chocolate, esas sí me gustan, así que como algunas. Pasamos un par de horas trabajando. Aún no se nos ocurre qué hacer con los famosos documentos perdidos. Hoy estoy un poco distraída, tengo que admitirlo. Así que cerca de las ocho de la

