Hoy desperté con este hombre encima de mí, con besitos demasiado lindos y tiernos en el cuello, y aunque muy lindos y todo, me encendieron de inmediato. Como ya estaba más que listo, y yo no me demoro nada en seguirlo, entró en mi bastante rápido. Mi mueca de dolor lo hizo dudar un segundo, pero no me aguanté, un par de movimientos más y ya estábamos de nuevo jadeando. Tuve que pedirle que se midiera un poco, porque realmente amanecí dañada. Así que fue tierno y dulce, no rudo y salvaje como anoche. ¿El problema? Es que además que esta mañana ha sido horrible y llena de problemas en la oficina de mi práctica, llena de gente y practicantes aterrados, apenas puedo sentarme. Ni hablar de ir al baño. Nota mental: Si tienes sexo fuerte y rudo, hay que medirse. Consecuencias adversas al día

