Pov Amy.
Fue bueno no tener que caminar a la escuela hoy, Dylan se había encargado de llenar un bidón de nafta para poder llenar el tanque de mi moto, por lo que no tuve que correr por las escaleras para prepararme el desayuno y prácticamente correr de nuevo hacia el colegio.
En las dos primeras horas no estuve con nadie conocido, ni siquiera con mi mejor amiga, a ella no la veo desde hace unos días, estaba ocupada con un trabajo y apenas nos saludamos en los pasillos.
Estaba inquieta por saber que la próxima clase tendría que compartirla con Mariana, aún no estaba segura de como actuar con ella y tampoco es que la quisiera hacer sentir mal, sino que era mejor si quizás mantenía distancia para no comprometerme más con ella.
Pensativa mientras miraba el paisaje desde el campo de juego de la escuela, sentía como unos brazos se colgaban por mis hombros y luego mi mejor amiga dejó un beso en mi mejilla, haciéndome sonreír.
—Hace siglos que no te veo y eres una muy mala mejor amiga —dice con un puchero en sus labios
—Lo siento, no tuve tiempo de ir a verte ayer, estuve en el taller, ya sabes...
—¿Tampoco tuviste tiempo para contarme lo que sucedió entre tú y Mariana? —cuestiona levantando una ceja—. Dime ¿Que sucedi'entre Williams y tú?
—En realidad ella me besó, me confundió con Hayley —dije haciendo una mueca con mi boca
—Auca —arrugó su nariz— ¿Y qué pasó? ¿Te haces pasar por ella por w******p? —bromeó
—No idiota —me reí—. En realidad ella supo al instante que era yo, pero nos quedamos hablando un poco...
—¿Entonces? —levantó una ceja interesada.
—Nada, nos besamos de nuevo, pero creo que ella está un poco confundida —suspiré—. Hayley fue a la casa ayer.
—¿Ayer? —dijo sorprendida— ¿Y que sucedió?
—Solo escuché que estaba hablando mal de mi y discutí con ella, ya sabes como es.
—Con razón noté que Hayley te mira peor que antes, creí que le habías dicho algo de mi otra vez.
—Ella ya sabe lo que opino sobre ti. Además ahora quiere matarme porque sabe que estoy más cerca de Mariana y ella es su amiga.
—Si, pero ya sabía que Mariana gustaba de ella y nunca hizo nada ¿Porqué hablarle mal de ti ahora?
—Porque es una neurótica y no quiere que nadie se acerque a mi. De hecho sospecho mucho que es ella quién esparce los rumores, por eso Mariana tiene muchas dudas sobre mi.
—Que se vaya a la mierda, debes hacer lo que quieres.
—Ella quiso alejarla de mi el día de la fiesta, cuando nos vio besándonos.
—¿Y Mariana se fue con ella?
—No quiso irse, se quedó conmigo, fuimos por una hamburguesa y después la llevé a casa.
—Diablos, Amy —sonrió—. Que Mariana no haya querido acompañarla es una buena señal ¿No crees?
—No lo sé. Pienso que Hayley ahora quiere ir detrás de ella porque sabe que Mariana me interesa.
—¿Crees que sea capaz de salir con Mariana solo para hacerte la contra a ti?
—Ella me odia, no tengo dudas sobre eso. Solo no me gustaría que Mariana se involucrara con ella, es una mierda de persona.
—Uhm, si —dijo torciendo su boca
En realidad no quise decirle a mi mejor amiga que la vi a Hayley besándola, sabía que ella aún seguía muy afectada por esa mujer. Le había hecho mucho daño cuando eran novias, la engañó muchas veces y la hizo sentir una estúpida, por ese motivo es que la detesto tanto, porque no me gusta que lastimen a las personas que amo y Abby era como una hermana para mi.
Ese fue el motivo principal por la que nosotras nos odiamos, Hayley ha intentado miles de maneras de poner a Abigail en mi contra, diciendo que era una mentirosa y que seguramente estaba enamorada de ella, por eso solo le inventaba historias.
Jamás arruinaría la relación de mi amiga y mucho menos estaba enamorada de Abby, solo la amaba y la protegía como una hermana y ese era el punto que Hayley no entendía, porque ella simplemente no podía querer a nadie.
Continuamos hablado de otros asuntos, la verdad es que no tenía nada más para decir sobre ese tema y era mejor terminarlo allí. Unos minutos más tarde, mientras que con Abby nos reíamos, un par de pies se interpusieron en nuestra visión, provocando que levantáramos la vista para encontrarnos con una Mariana sonriente, abrazada a sus libros de clase.
—Mhm Hola —sonrió tímida
—Hola —sonreí de lado
—Hola —saludó mi mejor amiga con una sonrisa y agitando su mano.
—Uhm, siento interrumpir, pero quería saber si haremos el trabajo en estos días... —mordí mi labio nerviosa.
—¿Cuando puedes?
—Puedo cualquier día, solo tendríamos que ponernos de acuerdo.
—De acuerdo. Podríamos hacerlo hoy en la tarde, después de la escuela.
—Eso estaría bien —sonrió— ¿Entonces nos vamos juntas para mi casa o donde quieres hacerlo?
—En tu casa estaría bien —acomodé mi cabello, suspirando.
—De acuerdo —dijo en un susurró
—¿Te escapaste de clases —Abby miraba divertida a Mariana, que estaba totalmente ruborizada
—No me gusta francés —dice con una pequeña sonrisa, jugando con su labio inferior
—¿Porqué no te sientas con nosotras y charlamos un poco? —dijo ella animada—. No somos malas como tú piensas.
—¿Tienes alguna clase más? —pregunté
—Mhm matemáticas —responde sentándose frente a mi
—Odio esa mierda —se quejó mi mejor amiga
—La profesora es irritante —dijo asintiendo con su cabeza.
—Pero caliente... —Mariana comenzó a reír.
No creía posible que ellas se llevarán bien en algún momento, quiero decir, Mariana era muy amiga de Hayley y estaba segura de que ella se había encargado de hablarle mierda de nosotras. Ella aún estaba algo tímida, pero hablaba con nosotras mientras movía su pie derecho y me miraba.
—Bueno chicas, yo tengo que irme a mi próxima clase —Abby se levantó—. Traten de no hacer cosas indebidas en el patio, eh. Adiós, Mariana.
Ellas se saludaron con un beso en la mejilla y luego mi mejor amiga desapareció de nuestra vista.
—Lo siento por eso, ella hace ese tipo de chistes —dije avergonzada
—No te preocupes, ella me cae bien —sonrió
—¿Tú no irás a matemáticas?
—¿Y tú no tienes clases? —ambas sonreímos
—Si, pero tampoco quiero ir...
—¿Entonces qué hacemos?
—¿Quieres ir a dar una vuelta? —pregunté mordiendo mi labio inferior—. Conozco una heladería buenísima
—De acuerdo, pero luego debes llevarme a mi casa
—Prometido —la miré—. Pero debemos hacerlo en cuanto termine el receso, ahora podrían vernos.
—Entonces nos quedaremos aquí hasta que podamos irnos—asentí— ¿Cuántos hermanos tienes?
—Una sola, Taylor
—¿Es menor que tú?
—No, tiene 5 años más que yo. ¿Tú no tienes?
—No, soy hija única
—Me sorprende que tus padres no sean sobre protectores
—No, de hecho son muy liberales, aunque lo suficiente. Saben que soy lesbiana y lo aceptan, pero no les gusta mucho la idea de que me quede a dormir en casas que ellos no conozcan.
—Eso me parece bien...
—¿Y tu hermana vive contigo?
—Casi. Ella ahora está más tiempo en la casa de su novio, le queda más cerca para ir tomar el tren que la lleva a la universidad.
—¿Y tus padres?
—Mamá trabaja en la guardia del hospital, así que estoy casi todo el día con mi tio en el taller.
—Si, papá mencionó algo sobre eso.
—¿El te habló de mi?
—Uh, si. Me comentó que estabas con tu tío en el taller... —asentí
Mi celular sonó, una llamada entrante de mi tío podía verse en la pantalla. Me disculpé con Mariana y atendí, extrañada.
—Amy, Cariño ¿Puedes hacerte cargo del taller hoy? —dice desde el otro lado—. Perdóname pero estoy haciendo unos trámites y no creo que llegue...
—Si, no te preocupes. Estoy a punto de salir del colegio porque una profesora faltó, así que iré en unos minutos.
—No te preocupes, de todas formas no hay mucho por hacer. Sabía que estabas en la escuela y contaba con que pudieras ir después de clases, pero si tienes tiempo ahora, mucho mejor. Harry llevará su auto y creo que mencionó algo sobre revisar el líquido de frenos ¿Puedes con eso?
—Si tío, no te preocupes ¿Luego pasas a cerrar?
—Si cariño, luego estoy por allá. Seguro en unas tres horas más, tengo que terminar con eso.
—De acuerdo, cuídate y nos vemos luego. Adiós.
Corté la llamada y levanté mi vista para mirar a Mariana, que estaba muy concentrada mirando sus pies.
—Mhm ¿Tienes que hacer algo en un rato?
—Nada en especial ¿Porque?
—¿Quieres acompañarme al taller hoy? —pregunto insegura—. Mi tío no puede ir y estaré sola
—Debo llamar a mi madre
—De acuerdo, dile que estarás conmigo, ella sabe donde queda el taller. Te acompañaré a tu casa si quieres, no te preocupes.
—Si, de todas formas debemos hacer el trabajo ¿A que hora sales del taller?
—En teoría hoy no debía ir a trabajar, así que en cuanto mi tio regrese.
—Creí que ibas todos los días.
—En realidad si, menos los días que tengo entrenamiento. Voy más tarde y cierro, pero mi tio ayer me dijo que me tomara el día libre, pero al parecer no pudo manejar la situación sin mi —dije con una sonrisa.
—¿Práctica de que? ¿Haces algún deporte? —pregunta sonriendo y acomodándose el cabello
—Estoy en el equipo de fútbol del pueblo, por eso llego dos horas después al taller.
—No tenía idea que jugaras.
—Uhm, si. Podrías ir a verme un día, bueno... a todo el equipo.
—Si, iré —sonrió
—¿Entonces que dices? ¿Vienes conmigo al taller ahora? —pregunté esperanzada
—Claro, pero tengo una duda —la miré asintiendo—¿Trajiste tu moto hoy?
—Si, de hecho está en el estacionamiento ¿Porqué?
—Creo que sería divertido subirme a esa cosa de nuevo
—¡EY! ¡NO LE LLAMES COSA! —digo riendo
—Espero que mi madre no se entere, es con lo único que me prohíbe hacer, le dan miedo.
—Hablaré con tu madre —guiñé un ojo.
Me puse de pie, sacudiendo mi pantalón de gimnasia y le tendí la mano.
—¿Me esperas que voy a resolver un asunto con la profesora de inglés? —le pregunto una vez que ella está de pie—. Tengo que hacer unos exámenes para mantener la regularidad, es la única materia en la que me va mal
—Si, de todas maneras tendré que ir a dejar mis cosas y hablar con Alessia
—¿Entonces nos encontramos en el pasillo? ¿En tu casillero?
—Si —sonrió—. En algunos minutos nos vemos allí.
Le dejé un beso en la mejilla y ambas comenzamos a caminar, con un rumbo diferente.
Pov Hayley.
Sigo el movimiento de Mariana desde las gradas del otro lado, había salido de la clase porque necesitaba relajarme un poco, pero lo único que encontré fue un caos.
Principalmente había visto a Abigail, la seguí con la mirada hasta que ella se sentó al lado de la imbécil de Amy, pero no podía hacer nada. Como si eso fuera poco, a os minutos llegó Mariana, quedándose con ellas como si fueran amigas de toda la vida y no podía permitir que algo así suceda.
Mi cabeza estaba dividida en lo que deseaba hacer y otra en lo que tenía que hacer. No podía aguantar el hecho de que Abigail ni siquiera me mire, que ya no me de la atención que necesitaba, que ella haya preferido creerle a su estúpida amiga, arruinando toda nuestra relación. Por el otro lado estaba Mariana, que estaba comenzando a interesarse por Amy y cada día que pasaba estaban aún más cerca.
Diablos, a ela le duró mucho ese enamoramiento que tenía por mi. Había elegido irse con la persona que más detestaba de la escuela y como si fuera poco, ella de verdad comenzaba a importarle una mierda que ahora me haya confesado.
Siempre supe que ella estaba enamorada de mi, no era una idiota, pero jamás quise tener algo con ella, porque sabía que Mariana no era el tipo de personas con las que solía estar, ella era muy inocente para mi. En el transcurso de estos dos años me había enamorado de Abigail y al principio las cosas iban bien, pero quizás mi equivocación fue meterme con otras personas de la misma escuela, por lo que mi engaño duró lo que dura el agua en un puño.
—¿Que haces aquí? —mi amiga Tara se sienta a un lado
—Nada, solo pensaba cosas —respondo mirándola
—¿Esas cosas tienen un nombre en particular? —levanta una ceja
—No tengo ganas de hablar, Tara.
—No entiendo porqué sigues tan obsesionada con Abigail. Ella ha sido una cogida, como tantas otras.
—Sabes que no fue así —respondo con un bufido
—¿Que tiene de especial? —pone los ojos en blanco—. Estás rompiéndote la cabeza pensando mientras que ella se debe estar acostando con Amy, sin pensar ni un minuto en ti.
—¿Y que mierda quieres que haga? —respondo enojada—. Si pudiera hacer desaparecer a esa mierda, lo haría. Aún no puedo entender como fuiste su amiga por un tiempo.
—Jamás fui su amiga, sabes que solo me la quería tirar pero nunca quiso. Encima se atrevió a estar con la zorra de Abigail mientras que a mi me rechazó.
—No es con la única que está —respondo mirando al frente
—¿Como? ¿Quién es la otra zorra?
—Mariana.
—¿Mariana? —ella comienza a reír— ¿En serio te piensas que Mariana puede conquistar a Amy? —chasquea la lengua—. Esa niñita ni siquiera sabe decir al sin sonrojarse, es una inútil.
—Esa niñita ha logrado lo que tu no has podido. Las vi besándose, en la fiesta de Halloween.
—¿Que mierda dices? —cuando la miro ella está frunciendo el ceño.
—Lo que escuchas, ellas están en algo, puedo notarlo.
—¡Mierda! ¿Como puedes estar tan tranquila?
—¿Quién dijo que estoy tranquila? —Tara levanta una ceja—. Le he confesado a Mariana que me gusta y ella se lo ha creído como una pendeja.
—Mierda, eres rápida —dice sonriendo— ¿Entonces dejó de estar dando vueltas alrededor de Amy?
—Aún no. Esa perra sigue insistiendo en ir detrás de Mariana.
—Creí que ella estaba enamorada de ti ¿Que mierda es lo que ha pasado en solo unos días?
—Pasó que Amy se atrevió a hablarle y ahora Mariana sabe de sus existencia —gruño—. Se me revolvió el estómago cuando las vi besándose.
—Ni siquiera pienses en que podemos permitir que ellas dos salgan. He visto a Amy primero, esa monjita no puede pretender venir y quitármela así como si nada.
—¿Y que piensas hacer por tu parte?
—Aún no lo pensé, pero estos son los últimos meses antes de que nos vayamos a la universidad, tengo que acostarme con Amy antes de que las clases terminen.
—Del uno al diez.. ¿Que tanto crees que Mariana pueda hacen en la cama?
—¿En serio consideras acostarte con ella? —pregunta arrugando su frente
—Puedo aprovechar el momento, no está nada mal.
—Deberíamos apostar, para ver quién de las dos se las lleva primero a la cama —ella sonríe de lado
—Siempre que dices eso terminas perdiendo, Tara.
—Porque tú juegas sucio, eso ni siquiera es legal.
—En esto todo es legal. Y realmente espero que puedas seducir a Amy, la quiero lejos de Mariana.
—Deja todo en mis manos, es más, iré a hablar con ella ahora mismo.
—También me iré, necesito hacer algo.
—Ve por Mariana —me dice antes de caminar por el campus.
Tara era mi mejor amiga desde siempre, lo único malo que ella tenía es que se había enamorado de la imbécil de Amy y sinceramente no sé que es lo que mierda le vio a esa chica, pero al menos ahora me serviría de algo.
Comencé a caminar hacia el pasillo, esperando encontrar a Abby por ahí, rogando que ella no haya entrado a ninguna clase. Casi no había nadie, la verdad y o agradecía porque no quería que nadie me viera hablando con ella, no soportaría la idea de que mi amigos piensen que le hablo después de que saben que ella me engañó con Amy.
Fue difícil encontrarlo, no puedo negar eso, ella estaba en una de las bancas al final del pasillo del ala oeste, comiendo una fruta mientras miraba su celular. Me acerqué, sin que se diera cuenta y me senté a su lado, obteniendo un entrecejo arrugado.
—¿Que quieres? —pregunta mirándome de mala manera.
—Te quiero a ti —digo las palabras, tratando de que ella me mire a los ojos.
—Ya no estoy para esto, Hayley —dice parándose del asiento.
Suspiro cansada, estaba harta de este juego de mierda. Por más de que sea una perra, realmente estaba enamorada de ella. La alcancé, tomándola por la mano para que detuviera su paso y haciendo que girara su torso para poder tomarla por la cintura.
—Merezco una segunda oportunidad, Abby —digo mirándola—. Te amo, no puedo estar sin ti.
—Perdiste tu oportunidad cuando me engañaste, tantas veces que ni siquiera puedo contarlas —dijo negando con su cabeza.
—Sabes que eso es mentira, me conoces. No puedes juzgarme porque estuve con mujeres antes de estar contigo, eso ni siquiera es justo.
—No me tomes por imbécil, Hayley.
—Jamás lo haría y si te busco es porque estoy enamorada de ti. Jamás podría ser tan hipócrita de hacerlo si sé que todo eso es mentira.
—No sigas con esto, por favor. Nos lastimamos lo suficiente, esto ni siquiera es bueno para ninguna.
—Lo único bueno para mi es estar a tu lado, Ab. —mis ojos fueron directo a sus labios, moría por besarla—. Necesito que confies en mi, que me creas. Jamás has tenido una prueba contundente para que digas que te he engañado.
—¿Mentirme sobre que estabas en tu casa cuando Amy te vio salir de la casa de Tatiana? ¿Cuando estuviste con esa rubia en la fiesta? ¿O cuando Lisday me dijo que estuviste con ella la noche pasada?
—Todo tiene una explicación y jamás quisiste escucharme.
—Es que no quiero que me vuelvas a mentir en la cara, Hayley.
—Jamás te mentiría, por favor —suplico con la mirada—. Tienes que escucharme.
—Te juro que si sigues con esa mierda de que Amy está enamorada de mi, ni siquiera me molestaré en escuchar ni una sola palabra.
—No, no es eso —suspiro—. Sé que quizás sea difícil de creer, pero Lisday está obsesionada conmigo desde hace un año. Tu misma estabas ese día en el que ella me dijo enfrente tuyo que quería acostarse conmigo —ella arruga la frente—. El día de la fiesta de Derek, estabas ahí.
—No lo recuerdo
—Porque habías tomado, pero eso fue lo que sucedió. Ella me dio una cachetada cuando la rechacé, todo lo que dice es mentira.
—Recuerdo que te dio una cachetada, pero no que se haya insinuado contigo.
—¿Y porqué otra cosa me golpearía? Lisday no soporta que la rechacen, ella no pudo entender de que estaba contigo.
—¿Y que hay de la rubia en la fiesta? ¿De Tatiana?
—¿Me has visto con alguien? ¿Con tus propios ojos? —sonrío internamente al darme cuenta de que ella no salió de mis brazos.
—No, pero...
—No tienes motivos para alejarte de mi de esa manera. Estuviste dos semanas sin hablarme, terminaste conmigo y me dices que ni siquiera has visto como supuestamente te engañaba.
—¿Y que se supone que debo hacer? ¿Pensar que todas se pusieron de acuerdo para hablar conmigo?
—No tengo la culpa de que estén dementes. Nadie puede entender que estoy enamorada de ti, que no quiero a ninguna otra mujer en mi vida. Abby, jamás he sentido esto por alguien más, eres la única, siempre serás la única.
—Por favor, no compliques más las cosas —dice con su voz a punto de quebrarse.
—No puedo dejarte ir cuando sé que esto ha sido una injusticia, para mi y para ti.
—Hayley, esto no...
—Te amo, Abby. Te amo como jamás podré amar a nadie y quiero estar contigo, sin que nadie se meta en nuestra relación, por favor. Tienes que creerme, te he demostrado cuánto te amo en todos estos meses.
—Yo...
Mierda, no podía permitir que ella siga cuestionándose las cosas, por lo que acerqué mi boca a la suya de una buena vez. Abigail era mi perdición, lo supe desde el momento en el que la conocí, ella era especial, era diferente a las demás mujeres y no es que solo la quisiera para tener sexo, con ella quería todo.
Mis manos se acomodaron en su cadera y un suspiro salió de mis labios. Sentí como sus dientes tomaban mi labio inferior y me perdí en aquel beso, dejé que su lengua entrara, me encantaba como sus labios se entendían perfectamente con los míos. La llevé hacia atrás, caminando con ella hasta que su cuerpo quedó apoyado sobre la pared blanca. Nuestras lenguas jugaban entre sí mientras la tomaba de la cintura, pegando su cadera a la mía.
El timbre nos asustó a ambas, provocando que nos separáramos de un momento a otro. Ella me miró por unos largos segundos y cuando las personas comenzaron a aparecer, Abigail simplemente se fue, dejando una sonrisa en mi rostro.
Con mi objetivo cumplido y con el orgullo de saber que ella no se había negado a besarme, comencé a caminar hacia el patio otra vez, encontrándome con Amy y Tara a unos pocos metros. Como aún no había nadie por allí, podía oír su conversación claramente.
Tara estaba colgada de su cuello, mientras Amy intentaba quitarla. No parecía muy contenta con la situación, pero mi amiga le insistía.
—Salgamos el sábado por la noche, prometo que no te arrepentirás.
—Tara, te he dicho que no estoy interesada, por favor deja de insistir.
—Dame una oportunidad, Amy. Puedo ser mucho mejor que cualquiera con las que has salido.
—Por favor, suéltame de una vez —dice tomando sus muñecas para apartarla de su cuerpo—. No debes hacer esto, no debes rogar para que alguien salga contigo. Y no quiero ser grosera , pero te he dicho miles de veces que no me interesa tener nada de eso, lo sabes desde que teníamos una amistad.
—Nunca quise tener una amistad contigo, Amy. —suspira enojada— ¿Entonces estás saliendo con alguien? ¿Con quién?
—No tiene que ver con que salga con alguien o no, Tara.
—¿No estás saliendo con nadie? —ella sonrió burlonamente—. Entonces veo que te avergüenza decir que estás con la idiota de Mariana.
—No, jamás me avergonzaría de decir nada de eso. Simplemente nos estamos conociendo y la verdad es que ella me interesa mucho ¿Que más quieres saber?
—Quiero saber que tiene ella de especial ¿Que es lo que le ves? —pregunta cruzándose de brazos.
—Siempre supiste que ella me interesaba, te lo he comentado un montón de veces.
—Cuando termines de acostarte con ella, créeme que dejará de interesarte.
—Esta fue la razón por la que me alejé de ti, eres completamente diferente a lo que creí que serías.
—¿Y que esperas que sea? ¿Quieres que me comporte como una niña de diez años y me sonroje cada vez que te diga que me quiero acostar contigo? ¿Te gustan las mojigatas como Mariana? ¿Entonces así te puedo gustar?
—No estas bien de la cabeza y sinceramente no tengo tiempo para discutir sobre esto.
—No quiero que me busques cuando te des cuenta de que es una buena para nada, estás perdiéndote una buena oportunidad y créeme que no volveré a buscarte nunca más.
—Diablos, Tara. Necesitas un psicólogo —dice luego de un largo suspiro. Amy simplemente se dio la vuelta y se largó.
Puse los ojos en blanco. Esa era una de las razones por las que Tara siempre perdía en las apuestas. En vez de seducir, terminaba por rogar por un poco de acción, ni siquiera la inservible de Amy merecía algo como eso.
Esto tenía que ser un trabajo solo para mi, tenía que buscar a Mariana cuanto antes porque en cuanto menos me lo espere, comenzaré a verlas por el pasillo tomadas de la mano y eso era algo que no tenía que permitir.
—Esto es una mierda —dice Tara cuando llega a mi lado.
—Tenemos que pensar en otra cosa, esto no puede quedarse así.
—Amy Jhonson se arrepentirá de haberme rechazado, eso te lo juro.
—¿Piensas seguir en esto? —pregunto levantando una ceja
—Haré que esa zorra de mierda termine por suplicarme, nadie puede tomarse el atrevimiento de rechazarme.
—Tienes que tomar unas lecciones —niego con mi cabeza—. Jamás vuelvas a rogar ¿Entiendes?
—¿Donde está Mariana? —murmura con rabia
—¿Para que la quieres?
—Hablaré con esa mosquita muerta.
—No arruines mis planes, hablar con ella será en vano.
—Me importa una mierda, esto lo haré a mi manera.
—Actuando con rabia no llegarás a nada, debemos pensar en algo bueno.
—Deberíamos encontrar algo sucio, algo que Amy esconda para amenazarla. Necesito que ella la pase mal, de verdad —murmura con rabia.
—Intentaré encontrar algo, pero esa perra no hace nada fuera de la ley.
—¿Y si tratamos de buscar algún indicio de que ella y Abigaíl estuvieron juntas? —me mira con una sonrisa—. Se lo muestras a Mariana y ella no volverá a hablarle.
—Esa puede ser una buena idea, pero no es segura. Además Mariana no es tan ingenua, tiene que ser un buen plan.
—Necesitamos a Austin, él sabrá que hacer.
—Austin no me gusta, sé que él está interesado en Mariana.
—¿Y a ti que diablos te importa eso? —me mira con el ceño fruncido—. Jamás te importó Mariana.
—Ya te dije que me gustaría intentar seducirla ¿Que es lo que no entiendes?
—¿Te da miedo de que Austin te la pueda robar? —dice con burla
—A mi no me da miedo una mierda. Mariana está interesada en mi, Austin solo puede ayudar para tner un buen plan, pero debe mantenerse alejado de ella.
—Vamos por él, ahora.
—Algo tenemos que encontrar sobre Amy —le comento mientras caminamos por el pasillo.
—Todo tenemos algo sucio que esconder, ella no es la excepción.
—Deberíamos tomar su celular —sugiero—¿Que dices?
—Logan es bueno para eso, solo debemos encontrar el momento
—¿Que clase comparte Logan con Amy?
—Creo que biología.
—Entonces que sea ahí, él debe intentar encontrar la manera de revisarlo antes de que ella se de cuenta de la situación.
—Como sea, tenemos unos pocos meses para que todo esto termine.
—Podemos joderla la vida un poco más antes de que se vaya a la universidad.
—¿Quién te dijo que se irá a la universidad?
—¿Que planeas? —la miro con una ceja levantada.
—Pobre Amy, se romperá una pierna y tendrá que acudir a mis cuidados —dijo con una sonrisa malévola—. Ella se perderá la exposición de jugadoras cuando los representantes de las universidades vengan —finge una cara triste y me rió por lo idiota que es.
—Mierda, no quiero tenerte como enemiga.
—No, no quieres —dice negando con su cabeza.
—Allí está Austin, hablemos con él.
Ambas apresuramos el paso cuando vemos a nuestro amigo caminando hacia el baño, sabemos que él odia tanto a Amy como nosotras y que sin dudas inventaría un buen plan.
—Austin, tenemos que hablar, ven.