Narrador omnisciente Mariana había llegado a la casa de su abuela luego de muchas horas de viaje en auto, lo primero que hizo fue abrazarla y llenarla de besos, la última vez que la había visto fue hace un año, en las últimas vacaciones. —Mi niña, estás tan grande —le dijo su abuela con una sonrisa—. Te extrañé tanto. —También te extrañé muchísimo —la mira con una sonrisa—. Tu estás más joven, abuela. —Mentirosa —una pequeña risita sale de sus labios— ¿Sabes quién te ha estado esperando desde hace mucho tiempo? —¿Caramelo? —pregunta ilusionada —Si, está en el establo, se puso lindo para ti. Dijo que tiene ganas de ir a pasear ¿Qué dices tú? —¡Si! ¡Si! ¡Ahora vuelvo! Besó a su abuela en la mejilla y corrió hasta la parte trasera de la casa, encontrándose con su caballo favorito, él

