Atlas se cubrió con una frazada y observó el bosque a través de la ventana en la cocina. Se quedó absorto contemplando la densa niebla y como no se podía ver más allá de ella salvo la primera hilera de árboles en los límites. Entonces sintió los brazos de Lorraine al rededor de su cuello, ella le abrazó con suavidad y muchísima delicadeza cuidando en todo momento no lastimarle. - ¿Estas bien?. Le preguntó la joven. Atlas asintió lentamente. - ¿En que estás pensando?. Quiso saber Lorraine. Atlas se giró muy despacio y bajó el rostro para verla mejor. - En ti. Respondió este. - ¿Y?. - Bueno, en lo mucho que te estoy agradecido. Lorraine lo miró fijamente a los ojos y luego lo besó. - ¿Enserio le contaste todo a mi tío?. Atlas asintió. - Últimamente lo veo muy poco, se la pasa

