∆Capítulo 2∆ La bienvenida de Claris.

2366 Words
°Narra Claris Romney° Mi cuerpo se tensa, la aceleración de mi corazón va en aumento al igual que mi respiración; giro mi cuello ligeramente tratando de relajarme, pero no… no logro ningún resultado… Tiro un suspiro intentando de nuevo cumplir con mi objetivo, pero definitivamente acabo de llegar a la conclusión, de que es inevitable dejar de sentirme de esta forma tan inquietante, al percibir como estas 4 intensas miradas de los hermanos alrededor mío, se mantienen impregnadas solo fijamente en mí. Salir y correr, ¿puede ser una opción? Es claro, que no. Refunfuño por mis adentros porque no sé cómo controlarme, una hora atrás me sentía muy cómoda con ellos, sin embargo, desde que las palabras de aquella curiosa mujer retumbaron mis oídos, no he parado de sentirme tan inestable. ¿Ellos realmente darían la vida por mí? ¿Yo… yo seré su ama? Niego con la cabeza por mis recuerdos y prieto mis labios intentando no mirar a ninguno. Por ende, decido mejor bajar la ventana para obtener un poco de aire. El aire fresco y suave acaricia mi rostro. Un cielo claro, árboles inmensos y residencias enormes transcurren por nuestro camino. Había olvidado lo bello de este trayecto hasta la Mansión Browm. Son 6 meses sin estar aquí, 6 meses alejada de la suculenta familia y de mis amistades que me trataron con tanta acogida. Recuesto mi frente al ras de la ventana y logro conseguir un poco de paz cerrando mis ojos. *** —Claris… —esa elegante y acentuada voz, susurra mi oído —Claris… Unos labios comienzan a rozar y a humedecer los míos, sonrío por lo agradable que se siente. Su lengua realiza movimientos sexis y es cálida a pesar de que, es solo él, quien me besa mientras mantengo mis labios cerrados en forma de una sonrisa. Siento pequeños toquecitos en mi estómago, pero se siente tan real como si fueran cuatro patitas removiéndome. —¿Claris…? —Oh... basta... Connor —menciono el nombre del dueño de la voz, y comienzo a recapitular en mi mente de que estoy delirando, otra vez. “Claris… no es real, ¡estás aún en el auto!” me grita mi subconsciente y abro mis ojos con un fuerte impulso. Tiro un resoplido angustiante al percatarme en pocos segundos, de que Connor se encuentra a mi lado observándome con una sonrisa lujuriosa y satisfecha, mientras que detrás de él junto a la puerta, se encuentran los otros tres hermanos Browm fijándome también. «¡Carajo!» Detallo a Joe, y él se encuentra tapándose la boca en tanto ríe por lo bajo. Direcciono mi mirada a Mártin y él se encuentra a brazos cruzados, negando con la cabeza, con su ceja exactamente arqueada mostrándome su incredibilidad por mi inesperado acto. Con temor dirijo mi vista hacia Rhys, y ni bien al cruzar nuestras miradas, demuestra su molestia rodando los ojos. —¡Jumm! —él tira un mohín sarcástico— tengo cosas que hacer. Nos vemos en un momento. —menciona acomodándose su saco y se va de mi vista con decepción. —Yo… —comienzo a titubear mientras me encuentro regresando a mi realidad. Aquello que me venía besando era este pequeño bribón de Chupi. La mascota que solía cuidar Connor. —¡Chupi! Perdóname te ignoré. —lo comienzo a acariciar mientras contornea su colita y me comienza a lamer el rostro de nuevo —¿Cuándo llegó? —le cuestiono a Connor, tratando de ocultar mi vergüenza por mi tonto comportamiento hace unos instantes. —Regresó en definitivo desde hace un tiempo. —¿Quiere decir que lo veremos más seguido? —me asiente. —Tengo celos de Chupi en este momento —Mártin bromea refiriéndose por los besuqueos que me hace el peludo, y yo solo tiendo a tirar una risita sonrojándome — fisgona, nos vemos luego. —abanica sus manos y guiñándome un ojo, desaparece de la entrada. —Yo también me retiro, quiero darme un baño. —Joe se da un pequeño estirón por el cansancio. —más tarde te doy una visita mi adorada Claris. Regreso mi concentración a Chupi, y me hace sentir contenta que se vea tan recuperado y ya no cabizbajo como antes. Cuando trabajaba aquí, no lo vi mucho en la mansión debido a que en aquellos tiempos lo mandaron fuera del país. El pequeño había sufrido, según los veterinarios de un sobre estrés, me pregunto ¿Por qué un perro sufriría de eso? En fin, al parecer si suele suceder, y claro viviendo con esta familia comprendo que hasta un perro se ofuscaría con aquellos carismáticos dueños. Connor por ello, decidió mandarlo con un familiar de Damaris que es un especializado veterinario para que se hagan cargo de él por un tiempo. Lo traían de visita y regresaba de nuevo a la isla canaria donde era muy bien atendido. Lo sé, incluso el perro tiene una mejor vida que otros no tenemos. Río por mis adentros por lo extraño que esa vida. —Bueno, ¿Señorita Claris Romney esta lista para reingresar a su hogar? —me dice Connor extendiéndome la mano. Y yo con mucha pena y el fuerte rubor en mi rostro, le correspondo mientras mantengo a chupi sostenido en mi otro brazo. Salimos del auto y me suelto de él, con la excusa de bajar a Chupi al suelo. —Él está bien y eso me alegra. —comento liberandolo. —Sí. Por cierto… —Connor me mira de forma pícara —tengo una pregunta Señorita Claris. ¿Chupi, besa tan bien como yo? —abro mis ojos tanto como puedo a dichas palabras y me petrifico al notar esa libidinosa sonrisa otra vez. —¿Qué… qué está diciendo? —se inicia a acercar a mí, con esa mirada seductora que solo él suele hacer. Sus ojos oscuros me incrustan con potencia, los nervios me invaden y choco al auto. —Responda a mi pregunta. —trago saliva. —Solo fue… parte de mi imaginación porque importunamente escuchaba su voz, y-y todo se combinó. Lo-lo lamento. —¿Estás segura Claris? —roza su dedo pulgar sobre mi labio inferior, en tanto moja los suyos. —o eso fue parte de sus deseos más profundos. ¿Usted quiere que le haga recordar cómo realmente saben? Mi corazón se acelera y pestañeo varias veces, pero otra voz inesperada me salva de la situación. —¿Así que ni bien llega, ya iniciaron a meterla en aprietos? —ambos giramos hacia nuestro lado y el Señor August se encuentra de pie a brazos cruzados. —¡Señor August! —menciono su nombre con dulzura y corro a abrazarlo. —¿Pa-padre? ¿Cuándo llegaste? —Hace poco. —responde mientras me rodea en sus brazos. —estos meses fueron tristes sin tu presencia Claris. —¡Tss! Ni siquiera estuviste aquí. —refunfuña Connor con enojo, al parecer por nuestra escena. —Yo también lo extrañé mucho Señor August. —Bueno es suficiente —Connor me sostiene del brazo y me desprende de su padre, posicionándome detrás de él. —Eso es de mala educación Connor. —mi jefe se cruza de brazos con su gesto vacilante. —no hagas caso a mis hijos mi niña, no tienen derecho a hacer nada, estos tontos cuando no estuviste adivina como se comp… —Basta. —lo interrumpe Connor con expresión seria, que hasta a mí me hace sobresaltar y luego sosteniéndome con fuerza, deja a su padre con la palabra en la boca mientras me lleva consigo. —De todas formas, se enterará. —él vocifera desde atrás, y yo quedo más confundida que antes con ese último comentario. Connor no dice nada y yo sigo sus pasos hacia la sala en donde ni bien cruzamos la puerta, la frase “¡Bienvenida Claris!” alegra mi corazón. Todas mis compañeras de trabajo junto con Nadia se aparecen con gorritos de cumpleaños y maracas, en tanto el resto de los tres hermanos se encuentran viéndome de pie uno al lado del otro, como grandiosos príncipes reflejando esas enormes sonrisas, o al menos todos, menos Rhys, que solo está a brazos cruzados manteniendo su rostro inexpresivo. «lo tonto no se le quitó por completo.» De la nada la presencia de Damaris me impresiona corriendo hacia mí y nos abrazamos con emoción, luego el señor August también se nos une y disfrutamos la pequeña sorpresa que juntos me prepararon. Buffet, bebidas caras que nunca probé y adornos elegantes por doquier, maravillan mi vista. Todo es completamente hermoso. *** —¡Jum! ¡Jum! —el carraspeo del Señor August llama nuestra atención mientras choca su anillo contra la copa —quiero realizar un anuncio. —¿Ahora con que sorpresa nos sorprenderás? —Connor se expresa con ironía. —Bien, quiero decirles a ustedes… —nos señala a brazos abiertos a mis compañeras y a mí —mis bellas damas, que han ganado un espacio en nuestros corazones, por ende, me siento contento en darles el anuncio que las 6 tendrán la opción de tener un bonifico apropiado por su trabajo o por otro lado una beca de estudios para estudios superiores como la Universidad. Ustedes señoritas, pueden pensar muy bien en que opción escoger y se ponen de acuerdo con Nadia para qué depende de lo que escojan, organicen sus horarios. Todas las mucamas comenzamos a agradecerlo, es claro que este gesto era algo que jamás pensaríamos que pasaría e imagino que mis amigas se sentirán tan conmovidas como yo. —Vaya, Señor August, usted este año está siendo un buen jefe. —Mártin refleja su sarcasmo. Y aquello me hace preguntar ¿Qué sucedió para que ellos estén así de nuevo.? Mejor dicho, aunque reíamos y nos contábamos sobre varias cosas, todo transparentemente se puso algo extraño cuando el Señor August se hizo presente. «¿Qué es lo que paso?» —Creo que era el momento para darles un intensivo a estas agradables personas que siempre cuidan de nosotros. —Eso es muy amable de tu parte, padre. —Joe refleja su felicidad. —Bien… —el señor August se posiciona a mi lado tomándome del hombro —Y ¿Qué decidirá usted mi linda Claris? —¿Yo…? —lo pienso un poco. —Si… dígalo sin miedo, podría retomar su estudio de enfermería o alguna otra carrera, o tal vez ¿solo aceptará el bonifico? —Yo… yo creo que optaría por volver a estudiar. —respondo con enorme esperanza. Todos los hermanos se muestran conformes y me siento apoyada por ellos y por todos los que nos encontramos aquí. Seguimos nuestra agradable charla al respecto y en pocos minutos no demora en sonar el timbre de la entrada. —Yo voy… ¿Puedo? —pregunto al jefe mayor con entusiasmo y él me asiente. Me siento tan entusiasmada por regresar a trabajar, que aquello es lo primero que se me ocurre para comenzar a ayudar. Camino a paso apresurado hacia la puerta y ni bien la abro, sin poder decir alguna palabra me quedo boquiabierta. «¿Sigo soñando? ¿Por qué estoy viendo más ángeles?» Tres personajes completamente apuestos se encuentran en frente mío. El que parece ser mayor, es tan bello con esos ojos color verdes y cabello castaño oscuro perfectamente peinado hacia un lado. Su suéter color vino y saco crema hasta más abajo de la rodilla lo hacen ver espectacular. «Parece todo un joven actor de cine.» Por otro lado, los otros dos chicos, son réplicas exactas con bellos y delicados rasgos que nunca en mi vida había visto, intuyo rápidamente que son gemelos. Ambos se encuentran en traje, pero de distinto color, uno de color blanco humo y el otro de color azul oscuro. Los suculentos hombres también tienen los ojos verdosos, pero resaltan a diferencia del mayor, por sus hermosas cabelleras sedosas y doradas. «¿Los tres serán hermanos?» —Buenas tardes… —exclama el cabello castaño con su mentón en alto, notando su altivez, e ingresan los tres al mismo tiempo como si fuera este su casa. Dejándome en completo estado de shock. Siento como la conmoción suena en el salón y me giro a detallar lo que sucede. Los tres personajes se posicionan en frente de los 4 hermanos de forma retadora mientras August Browm se mantiene a la expectativa desde una distancia alejada, reflejando su sonrisa malévola. «¿Qué está pasando?» —Creo, que el respeto es una palabra que nunca conocerán. —Rhys comenta con fastidio. —Quisimos venir a saludar a nuestros vecinos. —menciona el castaño con tono burlón, pero elegante. —¿eso tiene algo de malo? «Ellos parecen conocerse muy bien por lo ligero que es su conversación.» Antes de que suceda algo por mi culpa, opto por apresurar mis pasos posicionándome al lado de los individuos para pedir perdón a mis jefes que se encuentran en frente de ellos. Aunque los irrespetuosos se metieron a cuenta propia, de igual forma pude detenerlos y no lo hice al quedarme encantada por sus bellezas naturales. —Lo lamento, Señores Browm —me muestro apenada agachando mi rostro —fue mi imprudenci… —prosigo, pero de repente soy interrumpida por uno de los rubios que de inmediato al detallarme, se acerca a mí con un gesto indescriptible. -Tú... Trago saliva por su caminar seguro, e inesperadamente al llegar a mí, apoya mi espalda en su brazo mientras que con la otra toma de mi mano y me inclina ligeramente hacia atrás, como si estuviéramos terminando un baile de tango, dejándonos exactamente rostro a rostro con un poco de distancia. —Tú… mujer de belleza pura. Pensé que no existías... —me susurra con sus labios muy cerca a los míos expresando su seducción, e incrusta su intensa mirada con la mía logrando pasmarme en cuestión de segundos —pero creo que hoy fui afortunado al venir aquí, porque te acabo de encontrar al fin, mi bella musa. —¡Hey! —los cuatro hermanos con tono áspero inesperadamente vociferan —¡aleja tus sucias manos de nuestra Claris!
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