Samantha había aclarado su garganta después de que me senté, pero no hablé. No quería que me atraparan en mis pensamientos, pero verla con su guardaespaldas era un recordatorio desagradable de lo que había perdido. —Me gustaría que intentaras reconquistar a Charlie —afirmé. Yendo directo al punto. La sorprendí a ella y a su guardaespaldas con mi franqueza. Pero su rostro apenas cambió de expresión. Ella se rio de mi atrevida solicitud. —Sr. Vaughn, soy una mujer casada —respondió ella con una sonrisa burlona. —Lo sé, pero también sé que tienes, digamos, varios hombres a tu lado. No necesito que te acuestes con él. Seguramente quieres recuperarlo por haberte dejado, ¿no? No va a dormir contigo; ya lo sé. Solo necesito que parezca lo suficientemente sugerente para alejarlos —le respondí.

