—Tiffany me había enviado un mensaje de texto a mí y a mis amigos. Nos invitó a mí y a mis amigos a venir al vestuario de las chicas. Nos había invitado allí antes; generalmente, nos reuníamos en la sala de equipos. Pero nos pidió que viniéramos al vestuario de las chicas en esta ocasión —comenzó a hablar. Tiffany emitió un extraño sonido burbujeante, antes de agarrar el brazo de su abogado y darle una mirada. Una que le suplicaba que detuviera esta línea de preguntas. Pero en ese momento, no había razón para que él detuviera nada o hiciera una objeción. Su pánico no pasó desapercibido para el abogado de Ana. Se volvió hacia el hombre en el estrado y dijo: —Por favor, continúe. —Así que, como dije, ella nos pidió que fuéramos al vestuario de chicas para vernos —respondió. —¿Solo eras

