El hombre frente a mí, era terrorífico y una mole humana, por mucho que me hubiera ejercitado, no tenía ninguna chance contra él y lo sabía. Sin embargo, daría pelea por mi hijo, me puse en alerta y en una pose defensiva por si me atacaba. ―No voy a lastimarte― dijo―. Por ahora― se inclinó para dejar un plato de comida sobre el piso―. Come. Observe la comida con desconfianza a pesar de que tenía hambre, pero no podía comer nada porque el olor casi me descompone. ―Come― repitió antes de cerrar la puerta. Me quede sentada ahí, negándome a ceder, pero cuando mi estómago protesto de nuevo me acerque al plato, fue inútil, casi vomito sobre la comida. Volví a sentarme contra la pared, lleve mis manos a mi vientre y le hable a mi bebe para no volverme loca. Abrí los ojos aturdida, todo oscu

