No sé cuánto tiempo paso desde que me encerré, pero me sobresalto cuando escucho la voz de Marko detrás de la puerta. ―Francesca ábreme― dice desde el otro lado, no contesto, no puedo porque no solo no sé qué decir, sino que tampoco puedo dejar de llorar―. Por favor, Malyshka, necesito verte. ―Yo no puedo… esto…― digo ahogándome en mis propias lágrimas. -Por favor… por favor― dice con dolor en su voz―. Ábreme. Me levanto con el ultimo gramo de fuerza que me queda y abro la puerta, enseguida su mirada llena de tormento encuentra mis ojos y en dos pasos me sostiene en sus brazos, donde me desmorono hasta quedar de rodillas en el piso. Duele tanto. ―No llores mi amor, por favor― susurra con la voz rota, pone sus manos en mis mejillas y busca mi mirada―. Me está matando saber que estas s

