― ¿Algún indicio de un amante? ―Absolutamente nada. ―Joder. ―Ella no es hija de él, eso es seguro, prácticamente te lo confesaron, pero si quieres podemos rastrearlo genéticamente. ―Cuando regresemos. ―De acuerdo ¿Algo más jefe? ―No, nada. Ve a descansar aún faltan diez horas de vuelo. Me termino mi trago y cuando el cansancio puede conmigo me levanto y voy a la habitación, me quito la ropa y me meto en la cama con ella. Enseguida me abraza su calor y la suavidad de su piel, esta boca abajo asique paso mis brazos por su cintura y pongo mi pierna entre las de ella justo como le gusta. Era un ángel durmiendo en los brazos del diablo. Y era mía para adorar. Su perfume fue un bálsamo para el ruido de mi cabeza, el ritmo acompasado de su respiración fue lentamente regulando la mía has

