Francesca Nunca había ido a un club, nunca había salido a bailar, de hecho, creo que nunca había salido más que para hacer las actividades que tenía asignada. No me emborrache, ni fume a escondidas, o me escape de casa, hasta ahora mi vida había sido completa y totalmente aburrida, eran las nueve de la noche y estaba con Bianca vistiéndome en un atrevido vestido dorado que me había obligado a comprar hoy. Era demasiado, corto por encima de las rodillas y con un escote en la espalda que escandalizaría inclusive al menos puritano, claramente no lo había elegido yo, pero, según mi mejor amiga tengo un pésimo sentido de la moda, palabras suyas no mías, la deje hacer, el vestido combinaría con unas sandalias a tono y había preparado un maquillaje que resaltaría mis ojos. Cuando quise atarme

