Queridas lectoras, ahora sí, esta es mi despedida de esta app, que tanto me dio, pero que lamentablemente también me ha negado, no tirare nada en contra de las autoras que aquí escriben, me gustaría pensar que el hecho de que solo a ellas les den contrato es solo cuestión de gustos, pero por desgracia a mí me han negado con este ocho contratos, bajo la excusa que no llego a cien lectores diarios, cuando la verdad a mí me sale que tengo más de 400 diarios en cada historia que publico o intento publicar, y no nos olvidemos que me han hecho editar historias, por no aclarar que cada uno de mis protagonistas son mayores de edad, cuando he leído de incluso historias de abuso s****l infantil, y homicidios de niños, bajo el pretexto de que es romance oscuro, no entrare en debate en ello, pero en fin, solo quiero aclarar que de las historias que me han negado contrato aquí, una incluso ha sido premiada en B U E NO V E L A, es por ello que decido que es hora de seguir avanzando, solo queria recordarles que las historias que estan aquí, tantos las que tiene contrato vigente, como las que estan gratis, se quedaran mientras la plataforma lo permitan, les deseo lo mejor del mundo, y si alguna me quiere leer en otra app, ya saben, estoy en B U E N O VE L A, D R E A M E, J O Y R E AD, M A N O B OOK, HI NOV EL, aunque en B U E N O V E L A, pueden encontrar historias únicas. Las quiero y guardare un bello recuerdo de cada una de mis fieles seguidoras, quien dice, quizás más adelantes las cosas sean más justas, saludos y gracias totales.
Nammi:
El silencio es abrumador a mi alrededor, el frio que golpea mi espalda es un recordatorio de que estoy sola en esa habitación, y el sollozo que se agolpaba en mi garganta al fin sale, dispersando el silencio, al comprender que nadie vendrá a ayudarme.
— ¿Por qué llora? — la voz de Rocco suena tan confundida como siempre.
— Porque no aprendió nada, bebé, esa es la verdad. — la voz de fastidio de Valentina Constantini, detiene mi llanto, crispando mi piel.
— Esto es imposible. — murmuro viendo mi desnudez, tratando de cubrir mi maltratado cuerpo, pero, aun así, giro mi rostro para verlos. — Ustedes estan muertos. — reconozco con dolor, sin asombrarme por las amplias sonrisas que muestran los reyes y su reina por supuesto.
— ¿Y? — la pregunta de Ezzio me hace brincar del sofá, sin importar mi desnudez, pues esto es un sueño, un maldito sueño, solo eso explica que los pueda ver, tan pulcros e impecables como siempre.
— ¿Y? ¡¿esa es tu estúpida pregunta!? me dejaron sola, indefensa… murieron y ahora. — la voz se me quiebra, eran lo más cercano a una familia, eran lo único que tenía.
— Estas sola niña. — Lupo sujeta su larga cabellera dorada. — Es tiempo de pelear.
— Creí que lo habías comprendido, aun mejor que mis hijos. — Leonzio chasquea la lengua mientras niega y yo solo puedo cerrar mis manos, conteniendo las ganas de golpearlo.
— No tengo su fuerza, par de idiotas, ¡no soy nadie! — sabiendo que solo es un sueño, me lanzo sobre el mayor de los De Luca, pero aun antes de llegar a él, siento las manos de Ángelo, el pecoso me gira como si fuera una pluma, dejándome de pie en medio de Salvatore y Valentina.
— Tu defecto siempre fue hacerte menos, sí que tu madre te cago la cabeza. — el único de ojos negros me guiña un ojo. — Es hora de sacudir el polvo de tu caída, es tiempo que te pongas de pie bambina.
— Yo no puedo, soy débil…
— Eso nadie lo discute. — la voz de Valentina no es la habitual, se oye consternada, decepcionada. — Creí haberte enseñado bien, nunca bajes la guardia, no confíes en nadie, pero apenas y nos matan ¿Qué haces? Te dejas servida en bandeja de plata para ese idiota.
— ¿Y qué esperabas? Ustedes… murieron. — y ante mi insistencia a la dolorosa verdad, Valentina Constantini solo ríe.
— Todos moriremos, eso no debe de detenerte, te lo dije, el mundo no es una jungla, si ese fuera el caso solo viviría el más fuerte y nosotros ya nos morimos, el mundo es un puto océano profundo, oscuro y frio, donde se te hará fácil escapar de un tiburón al ver su aleta tras de ti, pero deberás estar atenta y escapar de esos pececitos que a tus ojos se muestran indefensos, esos que te atraigan con su lucecita, porque esos son los peores.
— Te harán bajar, muy profundo, dándote una falsa sensación de protección. — acota Lupo.
— Porque pensaras que, si nadie te ve, nadie te atrapara. — secunda Leonzio.
— Sin saber que tendrás a tu verdugo a tu lado. — la sonrisa de Salvatore es espeluznante, siempre lo fue.
— Y cuando menos lo esperes, el pececillo te devorará. — Rocco hace un gesto con sus manos, como si fueran las fauces de algún animal, engulléndome.
— No puedo confiar en nadie. — murmuro con asombro y por un segundo pienso en Greco.
— Ahora lo comprende. — Ezzio aplaude y yo solo los veo con intriga.
— Pero los príncipes…
— El dolor te ciega, te hace estúpido, si no, ve lo que sucedió contigo. — la reina esta enfadada y no solo conmigo.
— Si quieres hacerme sentir mejor, no está funcionando. — rebato molesta, porque luego de un mes ya comprendí que, si el dolor por la muerte de estos mafiosos no me hubiera afectado como lo hizo, ese maldito no habría podido ni siquiera tocarme, pues los reyes me enseñaron a defenderme.
— No quiero reconfortarte, quiero que aprendas de tus errores, deseo que llores y sufras, que toques fondo, que sientas que has muerto, solo entonces… podrás ponerte de pie y volver a soñar, con la única certeza de que pasaras sobre el mundo entero para conseguir lo que deseas, que nada vale más que tú y tus metas, y si alguien se interpone…
— Lo acabas. — canturrean a coro los reyes y yo solo quiero que este sueño dure por siempre.
— Los extraño. — me atrevo a decir, sabiendo que esto llegara a su fin, pues a lo lejos escucho la alarma sonar.
—Solo muere quien se olvida Nammi, y nosotros somos inolvidables.
Y así, con las risas de los reyes aun haciendo eco en mi cabeza, es que abro mis ojos.
El día comenzó bien, si, lo sé es una locura pensar que el recordar mi pena es estar bien, pero a mi favor, soñar con los reyes es lo mejor que me pudo pasar, y tener de jefe a este empresario también es de gran ayuda, pues Luc es un hombre muy raro, al igual que su hijo, pero al menos eso me permite pensar en mi sueño, ¿un último consejo de los reyes? Claro que no, eso no fue un sueño, ni la visita de fantasmas, tampoco es la locura llegando a mi mente, eso que vi, fue el recordatorio de dos años de enseñanzas de los reyes, algo está escapando a mi entendimiento, pero no sé qué es, aunque mi subconsciente sí que lo debe saber.