León observo como los ojos de Nammi se cerraron, y con miedo movió su hombro tratando de despertarla. — Nammi. — dijo con la voz estrangulada. — Nammi. — la llamo una vez más ahora con la preocupación saliendo a flote. — Tu no te puedes morir Nammi, no puedes dejarnos como lo hizo mi mamá, o la abuela, me oyes Nammi, tú no te puedes morir. Sus manos jalaron su rojizo cabello, sin terminar de comprender si él había hecho algo, quizás y la había golpeado y ahora no lo recordaba, y fue cuando hizo puños sus manos y golpeo su cabeza, tratando de saber si solo estaba hablando con Nammi o si le había hecho algo y ahora no lo recordaba. — Papá, mi papá sabrá que hacer, ¿me oyes Nammi? Le diré a papá que venga. — aseguro mientras le abría un parpado a la joven y suspiro al ver que su ojo se mo

