Capítulo 15.

1211 Words
Nammi era buena aprendiendo, eso siempre la ayudo en sus estudios, en salir adelante y alejarse de su madre, dos años junto a la reina le fue más que suficiente para aprender lo que debía, dejando la mafia a un lado, eso no era para ella y esa siempre fue una de las razones por la que no dio un paso hacia Greco, le gustaba, lo queria, pero también queria vivir, y estar en la mafia no te garantizaba longevidad. — Mi princesa decidió ser feliz y tener una larga vida. — dijo un día Valentina disfrutando de las fotos que su hija le enviaba de sus nietos. — Ustedes también tendrán una larga vida. — refuto Nammi, sintiéndose ansiosa por solo pensar que podria perder a los pocos amigos que tenía. — Bambina, no quieras mentirte. — la interrumpió Salvatore. — Para ser mafioso, se debe ser consiente que hoy estas y mañana quizás no. — Todo depende de la astucia, la inteligencia, más que de la fuerza, de ver a tu alrededor. — Ezzio era tan enigmático como la misma reina. — No lo comprendo. — Si lo haces, por algo te nombre mi dama. — Valentina estaba de pie a su lado, y acomodo el broche en el que rezaba, propiedad de la reina, algo que hacía a Nammi especial e intocable. — Por eso no estas con Greco. — las mejillas de la joven enrojecieron. — Es una promesa… — Patrañas. — la acuso Rocco. — Tu promesa no aplica, porque si tú le dijeras a mi pobre niño que se case contigo, ya tendríamos boda. — Es que… — los siete la veían expectantes y ella no sabía que decir. — Que… — No lo amas, y no debe darte pena decirlo. — Ángelo la vio con seriedad y luego le guiño un ojo, aceptando que esa joven no estaría en su familia, una lástima para el pecoso, le agradaba Nammi. — Tu amor perfecto es algún tipo de niñato, que te pueda dar el amor que no te dio tu madre, amor tierno. — concluyo Lupo. — Greco tiene otra forma de amar. — queria preguntar a que se refería, pero la conversación continuo. — Buscas un hombre que te proteja como tu padre no lo hizo. — aporto Leonzio. — Como cuando toman tu mano y te enseñan a caminar, Greco te cortaría las alas y te metería en una jaula para protegerte. — Nammi no pudo evitar temblar ante esas palabras. — Quieres alguien que te cele como un hermano lo haría. — Ezzio sonrió al decirlo. — Greco le arrancaría los ojos a cualquiera que osara a verte, ya lo ha hecho. — el estómago de Nammi se retorció. — ¿Qué? — Nada que deba preocuparte, no era nadie importante, solo un bastardito, aun así, no olvides mostrar tu insignia. — Ángelo se apresuró a cambiar de tema. — A lo que todo se resume, es que tu buscas un esposo que te pueda dar la vida tranquila que te mereces, con sueños rosas, y eso está bien, pero nunca olvides ver a tu alrededor mi pequeña dama, si quieres vivir por mucho tiempo, aprende a ver más allá de lo común, de lo normal, que a veces el peligro viene del más inocente, nunca olvides que judas ceno con Jesús y ya sabes lo que sucedió después. Termino con su baño, aun pensando en lo que su subconsciente le mostraba, ¿Qué se le estaba escapando? No lo sabía, y fue por eso por lo que decidió dar un paseo nocturno. El día había estado agradable, aunque la noche era otra cosa, estaba a punto de ir por una chamarra, cuando sintió el frio de un arma en su nuca. — ¿Qué haces aquí? — indago un hombre con voz profunda y Nammi trago grueso. Su instinto se activó, supervivencia grito cada una de sus células, más luego de todo lo que había estado pensando, giro con rapidez, como Lupo le había enseñado, su puño fue directo a la garganta, a sabiendas que no era buena opción, para alguien con su fuerza, golpear el rostro duro de aquel hombre, ya que solo lograría lastimarse ella misma. Y aunque el golpe fue certero, el hombre de igual modo logro disparar, aunque no a ella, solo fue una reacción a lo que la joven había hecho, entonces Nammi corrió, con toda la intención de ingresar a la mansión una vez más, pero parecía algo imposible, pues después del primer disparo, muchos otros comenzaron a resonar, la noche era iluminada por ráfagas que solo buscaban impactarla, y Nammi puso a prueba su entrenamiento con los reyes. Puedes escapar de un tiburón si ves su aleta, las palabras resonaban en su mente, por lo que se dejó caer al suelo, y rodo sobre ella, hasta llegar a unos arbustos, tomando una piedra la lanzo lo más lejos de ella que pudo, y funciono, las ráfagas de disparos comenzaron una vez más y ella aprovecho el ruido para arrastrarse hasta la puerta de la mansión. — ¡La entrada! — grito uno de los hombres que logro verla aun en el manto nocturno y Nammi pensó que, si ese era su fin, no era justo. — ¡Alto el fuego! — la voz potente de Luc sonó casi distorsionada ante el grito que dio. — Señor Luc. — Algo en el interior del pelinegro despertó, por solo verla allí, de rodillas, llena de césped, con su rostro cubierto de lodo, y en especial por ver su brazo con sangre. — Nammi. — murmuro y como si estuviera poseído por algún espectro, su brazo bueno se elevó y disparo. Luc siempre fue un hombre tranquilo, desde niño, se mantuvo alejado de cualquier problema o disputa, más luego de que su padre le quisiera enseñar el negocio familiar, algo de lo que él no pensaba participar, fue en ese tiempo que conoció a Neizan, Antonny hacia negocios con el ruso, mismo que en más de una oportunidad le dijo que veía grandes cosas para él, pero no cerca de su padre, y Luc estaba seguro que era así, él no sería un mafioso, tenía sueños, deseaba formar una familia “normal” con una esposa a la cual serle fiel, pues desde niño veía a su madre llorar y a su padre llevar a sus amantes incluso a su propio hogar, no deseaba nada de eso, no queria esa herencia sobre él, por lo que apenas cumplió 20 años y su novia de preparatoria le dijera que estaba embarazada, no lo pensó dos veces y se casó, aun desobedeciendo a su padre, quien hizo todo lo posible para hacerlo desistir de alejarse de la mafia parisina, pero al final de cuentas Antonny no podía contra Neri Neizan y el ruso le había dado su favor a Luc, no solo lo ayudo económicamente, también se aseguró que Antonny no pudiera interferir en la vida del peli n***o, o al menos lo intento, pero aun así, si Luc era un millonario y empresario reconocido, era por mérito propio, por su astucia e inteligencia, no por pertenecer a la mafia, pero eso no quitaba que no supiera disparar.
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