La casa de Secundina es de un piso, realmente pequeña y cada fin de semana le gustaba limpiar a profundidad, movía, cada mueble de la pequeña casa y como debería ser con la música a todo volumen y eso no le permitía escuchar que la puerta casi es derrumbada por los golpes que recibió, no fue hasta que la pieza musical termino que pudieron escuchar los golpes. Secundina al ver a su amigo Darío se le echa encima, el corresponde cada beso recibido en la mejilla, seguida de ella Emilia, dejan en paz a Darío y con un simple ‘Hola’ saludan al mayor, este le dirige unas miradas a su hermano, el menor solo se encoje de hombros. _ Pasen, pasen, disculpen como ven estamos haciendo limpia. _Si, puedo ver - los hermanos se llevan la mano derecha a las narices- ¿cuándo vino Fernando? - cuestiona el m

