Rachel Mac Millán El estomago me apretaba, algo dolía. Esta mañana bien abrí los ojos me sentí terriblemente cansada, las punzadas en mi cabeza eran insoportables. No quería levantarme de la cama y mucho menos verme en un espejo, las bolsas negras que seguro tendría bajo ellos solo me causarían más irritación. Me revolví en la cama soltando quejidos. Sabia que esto pasaría, el cansancio profundo y malestares no tardarían en hacerme frente. Con muy poca fuerza me levante de la cama poniéndome las pantuflas grises de Daniel. No había sido mi intención empezar a invadir su espacio, mucho menos usarles las cosas como si fueran mías, sin embargo, me acostumbre a tener a mi disposición lo suyo con lo mío, que ahora pensar en no ver mi ropa justo a la de él me parecía extraño.

