Daniel McGregor Para pelear, para una discusión se necesitaban dos y yo no quería seguir haciéndolo. No quería seguir tentando la rabia y que llegáramos a un punto en donde dijéramos cosas nublados por el enojo. Suficiente había escuchado y no quería seguir haciéndolo, no más. “No puedo confiar en ti. ¡¿Cómo lo haría después de todo?! “. Cerré mis ojos queriendo que sus palabras tan solo se fueran. Pensé que la única vez que me diría aquello solo sería en mis pesadillas, debí suponer que era algo tonto de mi parte creer que ella realmente me había perdonado. Siendo franco siempre habrá una parte suya que me culpa por lo de Samantha y no la juzgaba, solo que no podía tolerarlo. Ella necesitaba tiempo a solas y yo también. Y sabía que aunque tuviera unas terribles ganas

