Después de entender que había alejado a todos de mi vida, empecé por la persona más dañada y le di trabajo; Paola estaba bastante molesta por tener que pintar el cuerpo anatómico en la pared principal de la casa, pero complacientemente, tomó mis radiografías y las transformó en una obra digna de ella, pero, con pocos colores, tardó alrededor de una semana en esa y con el cerebro en mi habitación y el sistema nervioso en el cuarto de televisión cuatro semanas más. Inicié mi trabajo en la parte administrativa y disfruté de la rutina, un café cada cuatro horas, las consultas de los estudiantes de neurocirugía, las consultas de otros médicos, me gustaba, me hacía sentir útil y por alguna razón vivo. Como era costumbre todos conseguimos nuestros almuerzos y subimos a la sala de juntas, mi abu

