CAPÍTULO DIECIOCHO Keira agarró el volante de su coche rentado en sus manos. Ella solo podía recordar vagamente a donde iba por los divertidos letreros con los nombres de los pueblos, recordando como Shane le había enviado fotos a Bryn y Nina por ella, como se habían reído juntos ese día. Se estaba comportando como una loca, conduciendo a un lugar donde solo había estado una vez para aparecer en la puerta de un hombre al que conocía desde hacía menos de un mes, ¡para confesar su amor por él! Sí, sonaba bastante loco en su cabeza. Si tan solo Bryn pudiera verla ahora. Era mediodía y Keira se dio cuenta de que no había comido nada y no tenía forma de conseguirlo en las próximas horas. Pero no le importaba. Podía renunciar a comer algo. El viaje parecía durar una eternidad. No ayudaba para

