CAPÍTULO TRES La alarma de Keira la despertó a una hora estúpidamente temprana a la mañana siguiente, sonando como una alarma sísmica. Se dio la vuelta y la apagó, dándose cuenta de que el otro lado de la cama estaba vacío. Zach no había dormido ahí anoche. Se levantó, restregándose el sueño de los ojos, y se asomó a la sala. Sin rastro de Zach. Entonces, tal como ella predijo, él no había regresado anoche. Debió quedarse en casa de Ruth. Alejando su decepción y tristeza, Keira se dio un baño rápido, luchando con fuerza para evitar que el agua caliente la arrullara y se vistió con ropa cómoda para el largo viaje. Tomó su bolso, y se aseguró de tener los boletos y el itinerario que Heather le había dado. Satisfecha de que sus papeles y su pasaporte estaban en su poder, salió de la casa

