CAPÍTULO OCHO Keira estaba lista y esperando a la salida del B&B de Orin, muy temprano a la mañana siguiente. Lo último que necesitaba su corazón roto era un desayuno al estilo irlandés, así que se aseguró de que no hubiera tiempo para uno, despertando con el tiempo justo para ducharse y vestirse. Se paró en la esquina de la calle, con los brazos cruzados, sintiéndose herida por la traición de Zach. No estaba segura de cómo iba a pasar el día de hoy; todo lo que quería era acurrucarse en la cama y dormir. Pero cuando vio que el coche de Shane se acercaba, sintió una repentina sensación de alivio, como si su soledad se estuviera desvaneciendo. Se detuvo, parándose en la acera junto al B&B, y Keira se puso del lado del pasajero. "Buenos días", dijo Shane, con dureza. Keira lo miró, con

