Robert se encontraba en la sofá revisando su celular, Elizabeth daba vueltas y vueltas en la cama, lo miraba, ese cabello ne.gro y brilloso, tenía ganas de pasar sus manos por él, pero Robert estaba demasiado lejos, había dormido en ese sofá desde que ella estaba herida, apenas si la besaba aunque se muriera por hacerlo. –¿Puedes venir? –le pidió Elizabeth. –¿Necesitas algo? –A mi futuro esposo, aquí –palmeo el lado libre de la cama –. A mi lado. –Debo terminar de... –¡Robert! Él soltó un suspiro y fue a la cama, sabía que ella lo seguiría pidiendo hasta que estuviera ahí y no era tan tonto como para decir que no a una propuesta así de parte de Elizabeth. –Futuro esposo –murmuró él –. ¿Cómo me llamabas antes? –Robert –respondió ella con simpleza. –Y cuando tenías que refe

