Mientras Megan continuaba aprendiendo de su nueva rutina, Elizabeth se encontraba con algunos conflictos familiares y laborales. Sus problemas comenzaban con la señora Anderson de la cual había recibido mensajes insistentes sobre la boda, ella la había ignorado con delicadeza hasta que Robert llegó una noche con la noticia de que debían ir a un almuerzo con su madre. –Robert, estoy en tres casos ahora, no puedo planear una boda. Ella se encontraba frente al espejo arreglando su cabello para ir a dormir. –Ya te dije que Barry puede casarnos mañana mismo –respondió Robert. –Y a tu madre le da un ataque al corazón. –Elizabeth, yo no tengo idea de que se supone que hacen ustedes en las bodas, mi trabajo es esperarte al frente y decir acepto –aclaró –. Pero se supone que las bodas so

