Alex terminó saliendo de la casa con Megan y el pequeño Jeff. En el momento que la puerta de la casa Anderson se cerró, Elizabeth se encontró con los ojos oscuros de Robert, la dejó atrapada entre su cuerpo y la pared. –¿Cómo terminaron ebrios? –Alex no me quería dar su auto deportivo –mencionó Robert acercándose a su cuello –. Hueles muy bien. Elizabeth no quería preguntar la razón por la que Alex le tendría que dar su auto deportivo a Robert, a él no le gustaba ese tipo de autos, lo sabía porque a Robert solo estaba enamorado del Tesla roadster que tenía en la cochera y solo lo sacaba en ocasiones especiales, siempre pensó que amaba a ese auto más que a ella. –¿Qué es lo que había en las tazas que lo vomitaron? –Yo no vomité –sonrió, le tomó el mentón e hizo a un lado su cabel

