Ronnie había sido, en el mejor de los sentidos, una agradable sorpresa. Era un hombre sensible y con cierto grado de refinamiento a pesar de su trabajo, no era un bruto como Johnny. Aparte era un perfecto caballero que hasta se encontró con ella en la puerta del lugar, y luego al llegar a la mesa le movió la silla para que se pudiera sentar. Ella se había puesto un pantalón de vestir n***o con pinzas, una camisa blanca de seda y mangas largas cruzada que apenas dejaba ver el nacimiento de sus pechos. Completó el atuendo con un blazer n***o de solapa tipo smoking y unos tacos negros. Un pequeño bolso de mano en color oscuro también, de YSL, y su cabello con unos sutiles bucles suelto. Él maquillaje lo más discreto que podía. Ya que no quería ser acusada como provocadora nuevamente. A todo

